La fotógrafa tabasqueña Yolanda Andrade sufrió durante muchos años el desdén del edén por su desarraigo. Fue hasta principios de la segunda década del siglo que corre cuando su trabajo, y ella misma, comenzó a ser reconocido en el contexto cultural y los creadores visuales locales. El afecto por ella ha crecido a tal grado que algunos amigos fotógrafos la llaman “madrina de la fotografía en Tabasco” a manera de homenaje.

En algún momento me acusaron de desarraigo por estar fuera del terruño natal -platica-, pero lo que no saben es que “la fotografía es viaje, el viaje y la fotografía van de la mano”. En ese sentido, señala que muchas de sus obsesiones se alimentaron aquí, en su terruño natal: Por ejemplo mi pasión por el viaje se gestó durante las horas que pasaba leyendo en la biblioteca José Martí los libros de viaje, y mi pasión por la cultura popular nació en la hemeroteca –que en los años sesenta estaba justo frente a ese recinto- donde leía las tiras cómicas.

“Hace poco viajé a París y en los estanquillos populares que se ponen en las orillas del río Sena, encontré los libros que leía de niña en Macuspana, cuando imaginaba que algún día estaría en esa ciudad. La vida es un ida y vuelta de la infancia hacia otros lugares y desde aquellos lugares hacia la infancia”.

Desde el 2011 cuando coordinó un diplomado de fotografía contemporánea que ofrecieron en Villahermosa el IEC y Conaculta, prácticamente cada año ofrece un taller en Villahermosa. El 2016 vino para el bautizo de la Casa de Foto CUCAYO y en este 2017, desde el lunes 23 de octubre, ofrece un taller de producción creativa en el Centro de la Imagen de Tabasco.

“Un taller donde se da cabida a los temas que a cada quien le interese, pero también se abordarán estudios de caso como la naturaleza quieta, el retrato, la fotografía de calle”.

En el auditorio de ese recinto abordó varios temas de la fotografía contemporánea. Dentro de la tradición del bodegón: la naturaleza quieta, y sus colindancias con el objeto encontrado que deviene de la tradición de la fotografía de calle. Arrancó el itinerario ofreciendo un recorrido digital por su obra, ofreció una guía comentada de autores, recomendó lecturas, y por último, en el cierre de la primera sesión, atisbó la preparación de proyectos de libros de foto.

Dos de los asuntos que propuso, y en los que más de uno respingaron, fue la insistencia de imprimir la foto, de pensar en el foto libro como característica propio del quehacer de la fotografía y la importancia del ritual en el fotógrafo, como elemento indispensable para “tomarse tiempo y pensar”.

“No nos podemos dar cuenta de qué tanto hemos avanzado si vemos las fotos en la pantalla. En la pantalla vemos foto por foto pero cuando imprimimos y trabajamos sobre la mesa hacemos relaciones formales, temáticas, emocionales”.

La artista tabasqueña (Villahermosa, 1950), suma lo efímero de las exposiciones a la redesificación de la imagen (uso y consumo de imágenes en redes, a la que no se niega pues también las usa). De ahí que ponderara el libro porque es memoria y es como una película, tiene secuencias que el autor hace en un momento de la vida.

A través de su propia experiencia visual y productora de libros de foto –propios-, ilustró sobre los mecanismos que utiliza en sus procesos creativos: la re-visión de sus archivos, la reelaboración interpretativa de color, la conciencia clara de sus obsesiones temáticas, el detalle y la mirada selectiva, la impresión y análisis sobre la mesa, y la libreta fotográfica como antecedente de libro.

Pero quizá los planteamientos que más llamaron la atención de sus escuchantes fueron: el conocimiento de la tradición a fondo, y en especial, los temas de volver a la cámara fotográfica y retomar como disciplina el ritual fotográfico, ese que tiene que ver con el tiempo y hasta con la filosofía zen.

El celular, sostuvo, no hace ritual y en cambio, la cámara permite la disposición del ritual.  “El ritual ha sido importante y va de la mano de la humanidad, la ritualidad consiste en poner en orden, ponernos en contacto con la naturaleza, con la cultura y hasta con las propias ideas de uno”.

Quizá, en el fondo, lo que la maestra dijo tenía que con las actitudes de sus escuchantes, muchos de ellos, consultando sus redes durante la jornada del taller, y con llamadas cencerreantes, aunque ya se sabe que ese es un signo de la cultura de la conectividad.

 

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.