A grandes rasgos la formación en la Fotografía en Tabasco, como producción de imagen creativa, ha pasado por tres grandes periodos. Desde los años 20 hasta los 80 del siglo 20 se vivió la formación artesanal –cuando el trabajo fotográfico era algo misterioso y se pasaba de padres a hijos o de maestro a pupilo- en los antiguos fotoestudios, práctica que aún se puede observar en los fotoestudios establecidos actuales.

La segunda etapa se delineó con la enseñanza de la fotografía en el salón de clase universitario. A mediados de los años 80 del siglo pasado: el cuarto oscuro de la enseñanza del oficio se fue al salón de clases y, poco a poco, deviene en subsidiaria de los programas de estudios de carreras como Arquitectura, Diseño y Comunicación.

La última etapa ocurre apenas en la segunda década de este siglo 21, aproximadamente a partir del año 2012, en el único espacio de expresión artística institucional: el Centro de la Imagen de Tabasco como “educación continua”, a lo que se sumarían después en espacios alternativos –un movimiento muy incipiente- como la Casa de Foto Cucayo donde se propuso –más que hacer fotos- construir pensamiento visual y crítico.

Por supuesto, no se trata de periodos definidos ni concluidos. La enseñanza tradicional de mediados de siglo 20 llega hasta nuestros días, en tanto que, la incipiente actualización sobre la práctica contemporáneo de la fotografía tiene apenas cinco año pero sus primeros esfuerzos se pueden encontrar a finales del siglo 20 con los primeros diplomados que ofreciera CONACULTA, donde se reunían fotógrafos de la región.

“La enseñanza técnica y formal de la fotografía de servicio, por ejemplo, todavía se puede observar en los fotoestudios establecidos donde el cuarto oscuro dio paso al cuarto de luz,  y el virulento desarrollo de las tecnologías y redes sociales que han impulsado el desarrollo de la imagen impactan los procesos de enseñanza aprendizaje, a tal grado que promueven el autodidactismo y se fomentan el aprendizaje informal con talleres monotemáticos especializados que antes eran imposibles”.

A grandes rasgos esto fue lo que se planteó en la Mesa Académica de Fotografía dentro de la programación del Festival Cultural CEIBA, en la que participaron Israel “Chacato” Zúñiga, Ignacio Osorio, David Trujillo, América Rocío y Juan de Jesús López, quienes esbozaron el proceso de la práctica de la enseñanza fotográfica en Tabasco y -en la medida de lo posible, porque ninguno llevó bola mágica- plantearon las expectativas de la formación para la producción fotográfica como presunción estética en el futuro.

En la charla, ofrecida en el auditorio del Centro Cinematográfico del Sureste, el maestro “Chacato” Zúñiga habló de su experiencia, nació en una familia de fotógrafos y se inició como aprendiz a los 10 años, habló de los fotoestudios ambulantes que se conocían como fotógrafos de plaza y los de los primeros fotógrafos de estudio establecidos en los años 40 en el siglo pasado, y de su trabajo como retocador y colorista de fotos.

Osorio planteó la experiencia de los diplomados en el CIT, señaló que la fotografía de hoy se enseña para crear ciudadanía y para reflexionar sobre la sociedad. Trujillo presentó su experiencia como alumno de foto en la UJAT cuando el diplomado tenía seis semestres –ahora sólo tiene uno- y de su trabajo como maestro de foto en universidades locales. En tanto que América Rocío habló de su apuesta como promotora independiente con un laboratorio de producción para la formación autoral y la formación de público, experiencia que le permitió constatar que, una de las dificultades de los fotógrafos locales es la lectura y la reflexión exigente.  Juan de Jesús López participó en calidad de provocador y aportó acotaciones sobre el tema que ha venido estudiando en su trabajo sobre la historia de Tabasco.

En resumen, el auditorio del CIT se colmó con jóvenes estudiantes y fotógrafos de la comunidad, incluso llamó la atención desde las redes. Autores tabasqueños radicados en otros puntos del país, señalarían con sarcasmo comedido: “sin duda alguna el tema da para varias ‘Mesas Académicas’ y no hay duda de la autoridad de quienes la conforman en el conocimiento de la materia. Sin embargo lo cuestionable es que del programa del Festival Ceiba deberíamos esperar más que una ‘Mesa académica’ sobre el tema. En otras ediciones del mismo Festival se ha tenido mayor consideración para la fotografía dentro de la programación. Amén del ‘Foro’ con pupitres en el que se presentarán”.

Las acotaciones en redes no dejan de tener su razón, en la edición 2012 del Festival Ceiba,  se evidenció, por ejemplo, que los eventos de literatura del festiceibatino apenas tuvieron asistencia, en tanto que las actividades dirigidas hacia el público de la fotografía rompieron records de asistencia. Pero, un poco en diálogo con quienes piden “exposiciones” desde las redes, se planteó que la fotografía no sólo se ve, y no solo se cuelga en las paredes, también se discute, también se habla de ella y con ella, y en la mesa, se reflexiona y se mira el trayecto andado y se hace memoria.

 

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.