Memoria de la inundación 2007, foto de Juan de Jesús López
Memoria de la inundación 2007, foto de Juan de Jesús López

No sé si fue un día antes o al día siguiente de que el río Grijalva rompiera los muros de costales de arena que protegían a Villahermosa, cuando fuimos a rescatar a mi hijo mayor que vivía en la colonia Indeco. Me habló asustado. ¡Papá, nos ordenaron que desalojáramos pero no tenemos en qué salir! ¿Cuántos son? Somos seis: la familia de mi esposa, mi esposa y yo ¿Y dónde se van a quedar? En Villa Las Fuentes. Colgué. Mi hijo se llama Ossián Adamas, un joven centrado que no cae en el grito desesperado, por eso su llamada de auxilio me afligió. El tramo entre su casa y la colonia a la que iría generalmente toma una hora, cuando mucho. Mi primo Fredy consiguió un camión en la compañía donde trabaja como chófer. A la altura del Hospital del IMSS el agua iba de un lado a otro de la carretera con corriente moderada y alcanzaba una altura de 10 centímetros. El río Grijalva saturó la laguna y la laguna desbordó hacia la ciudad. Mucha gente ya venía en sentido contrario cargando sus cosas –incluidos los animalitos de corral y mascotas- en lo que podían. Las familias se reagrupaban en la pequeña explanada del monumento a Morelos, que se convertía en una pequeña isla, para continuar con la caminata con el agua hasta la rodilla.  El gesto en el rostro era el mismo: angustia mezclada con incredulidad. Llegamos. Subieron. Caras contentas. Es difícil mover a los ancianos del lugar de querencia. Salimos. De regreso, fue el tramo más angustioso que he vivido: casi cuatro horas para poder entrar nuevamente a la ciudad. Nadie coordinaba nada. Los automovilistas sin control cometiendo errores, caprichos y abusos. Había largas filas de carros varados y de gentes con el agua hasta la cintura. Las nahuyacas muy largas y muy gordas se deslizaba en el agua y la gente enloquecía. Empapados. El día era luminoso, de esa luminosidad húmeda que llega después de los días de lluvia, pero a ras de carretera todo era gris: el agua alcanzaba los 60 centímetros, sólo pasaban tráileres y camiones altos. La corriente se imponía. No apaguen el motor –nos recomendaban-, si lo apagan ya no lo podrán encender. Agradecimos la experiencia compartida. Dimos cabida a varias personas mayores y niños, y el camión se llenó hasta el tope. El agua, lo cubría todo. Por extraño que parezca buscamos refugio en una ciudad que ya estaba sitiada por agua. Lo que más recuerdo es un niño con su mascota pegada al pecho, un perro pequeño, y su cara de asombro que estaba a medio camino del llanto y la risa de asombro. Luego me perdí en los recuerdos de mi infancia.

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.