Siempre junto a Rosario Rodríguez. Siempre juntas, reporteábamos, nos divertíamos y hacíamos bohemia. Muchos amaban nuestra camaradería y nuestra forma de ver la vida y al mismo tiempo nos enseñaban cosas del oficio periodístico. Doña Lilia Pérez Solís, directora del Diario Avance, nos esperaba para divertirse con nosotras en la sala de redacción que también fue nuestra Universidad. Ahí, entre las máquinas de escribir y el olor a tinta de prensa aprendimos de Totosaus, de Erwin de Alberto Pérez Mendoza, de Hilda del Rosario de Gómez, de Bartolo Jiménez Méndez. Se armaba la reunión, salíamos a buscar la nota, regresábamos y seguíamos divirtiéndonos.

Irma Lucía Calles Broca, Mimí Castro y Rosario Rodríguez durante la campaña para gobernador de Mario Trujillo. Foto cortesía de Fernández Calles
Irma Lucía Calles Broca, Mimí Castro y Rosario Rodríguez durante la campaña para gobernador de Mario Trujillo. Foto cortesía de Fernández Calles

Rosario y yo veníamos del diario Presente: ella con su columna «¿Quiénes Somos y hacia dónde vamos?». Nos integramos a este gran equipo. Yo era la más joven del grupo así que aprendí de todos ellos, en especial de doña Lilia, a improvisar sobre la marcha y sintetizar. Son cosas que te marcan para toda la vida en todo lo que haces y escribes, de ahí que mis cuentos son de una cuartilla. La poeta Ileana Godoy  y Guillermo Samperio elogiaron en alguna ocasión mi capacidad de síntesis pero en realidad fue lo que me dejó esa escuela de periodismo: limpiar y quitar paja.

Pie de fotos: Rosario Ramírez, Héctor, hijo de Heberto Castillo Martínez fundador del PMT partido que se fusionó con la izquierda y dio origen al PRD, e Irma Lucía Fernández Calles. Foto cortesía de Fernández Calles
Pie de fotos: Rosario Ramírez, Héctor, hijo de Heberto Castillo Martínez fundador del PMT partido que se fusionó con la izquierda y dio origen al PRD, e Irma Lucía Fernández Calles. Foto cortesía de Fernández Calles

Charito, mi amiga. La acompañé en muchos viajes a San Cristóbal, Chiapas, donde ofreció recitales por invitación del poeta Raúl Garduño, gran amigo que después vino a Tabasco y le invité empanadas de queso con azúcar. Años después: Charito y yo, lloramos su partida. Recuerdo que me reencontré con él un domingo en la biblioteca del parque de Coyoacán donde asistía con frecuencia, y varios años después, con un ensayo precioso que le escribió la escritora Elba Macías sobre su obra. Chiapas está conectado de alguna manera con la cultura tabasqueña: en una ocasión la pintora Bertha Ferrer expuso su obra plástica en la ciudad chiapaneca Tuxtla Gutiérrez y la acompañamos Violeta Asmitia Ageda una pintora de origen poblano que radicaba en Villahermosa, Charito y yo. Tan pronto terminó la ceremonia formal nos fuimos a recorrer San Cristóbal de las Casas. Las mujeres, llevamos la amistad y el bolso a todas partes, siempre.

Club de Mujeres Periodistas y Escritoras de Tabasco AC con doña Julieta Campos. Foto cortesía de Fernández Calles
Club de Mujeres Periodistas y Escritoras de Tabasco AC con doña Julieta Campos. Foto cortesía de Fernández Calles

También viajábamos en grupo a la Ciudad de México, allá nos hospedamos en distintos hoteles como El Diplomático o, El Lisboa, al que recurrían habitualmente los chocos de esos años para hospedarse o bien te lo recomendaban como el más confiable. Danzábamos por el centro de la Ciudad. Vi nacer los poemas de su libro Reflejo de lo Oculto y también vi nacer el libro porque en esos entonces, me convertí en su amiga más cercana: su confidente.