Ruth Pérez Aguirre estrena su novela Con un profundo sabor a cacao, coeditada bajo los sellos del IEC y la Secretaría de Cultura federal, como resultado de la convocatoria del Programa Editorial 2015. De acuerdo con su propia autora, es un relato en el que la realidad se encarna con la fantasía para tocar temas como el alcoholismo en casa, la sexualidad atribulada del personaje femenino en las décadas de los 60 a los 80 donde imperaba una educación anquilosada que imponía a la mujer un sometimiento total al santo olor a castidad del hogar.

De acuerdo con la propia autora, con esta obra narrativa busca –a diferencia de sus otras cinco novelas anteriores-: salirse de la ficción y escribir sobre la realidad, la verdadera vida cotidiana. Tomé la decisión a sabiendas de que era un riesgo pero no dejé a un lado la sensibilidad, y emplear lo aprendido en mi trayectoria. Temas como el alcoholismo en casa, la sexualidad atribulada del personaje femenino en las estrictas décadas de los 60 a los 80 donde imperaba con mayor rigor nuestra educación anquilosada que exige a la mujer que viva y respire sometida en el santo olor a castidad del hogar, que omita la vida amorosa de su vida, que asuma los rigores de la obediencia y la decencia, a menos de caer en tremendos pecados que la condenarían por toda la eternidad.

En la novela «Con un profundo sabor a cacao» de Ruth Pérez Aguirre, la realidad se encarna con la fantasía. Se nos describe una postal de época de un Tabasco no muy lejano, pero aislado de las modernidades. Se ofrece un retrato del machismo y las costumbres en las que el honor mancillado era una lápida mortuoria para las personas que no tenían mayor visión del mundo que la de su tierra donde mana cacao amargo, nos dice la periodista cultural y directora de la Escuela de Escritores Ana Livia Salinas.

También a propósito de este mismo impreso, Sheila Dorantes  de Monterde nos dice que la novela entretiene como los cuentos, instruye para la vida como los tratados, estremece como un poema, y además, inventa personajes que ¡viste y desnuda de cuerpo y alma! para vivir y morir con ellos, y asegura que  «Con un profundo sabor a cacao», se puede constatar todo eso.

Ruth Pérez es originaria de Mérida, Yucatán. Narradora, poeta, traductora de italiano, editora de Ediciones htuRquesa y cartonera. Fue becada por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco (FECAT) en 2006 con el proyecto La casa árabe. Es egresada de SOGEM–José Gorostiza en Creación Literaria. Estudió el diplomado de Actualización para Escritores, del Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA), así como el curso a distancia Cómo escribir para niños y jóvenes, de Cleta Ediciones, con el maestro Elman Trevizo (2016).

Ha publicado 19 obras de cuento, novela, poesía y literatura infantil. Su trabajo ha sido antologado en 58 libros. Ha recibido reconocimientos de Italia, Estados Unidos, Australia, México, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Argentina y España. Es integrante de agrupaciones de escritores, además que ha sido invitada para representar a México en la IV Jornada de Escritoras de Brasil y la IV Feria del Libro Infantil y Juvenil, de Tarija, Bolivia.

Compartir
Artículo anteriorLo amargo duele, pero no mata
Artículo siguienteSeptiembre, mes de la Patria y la Solidaridad Cívica

Puntodereunión (Enero de 2016) es una revista cultural en línea que concentra su atención periodística en el encuentro contemporáneo entre las culturas, las ideas, el arte y la ciencia en el Tabasco y el Sureste. En sus temas -dentro de lo posible y según sus posibilidades- se pepena la inmediatez viral en la redes sociales, se da cuenta del diarismo de la agenda cultural según lo dictan la actividad de las instituciones y organismos alternativos, y el periodismo cultural entendido como actividad reflexiva, como investigación y diálogo que toma su tiempo y distancia. En resumen, periodismo cultural como punto de reunión propuesto para pensar con emergencia lo que acontece pero también para la convivencia entre las distintas prácticas culturales.