A los cinco años ya sabía leer. A los catorce y medio, su padre la envió a aprender inglés en la California estadounidense de donde regresó a los 17 años. A esa edad, platica la escritora y pintora tabasqueña Sheila Dorantes de Monterde, con la visión que le dieron esos los meses de estancia en aquel país, entendió que la mujer puede aprender de todo y ser todo lo creativo que desee.

Sheila Dorantes, foto de Juan de Jesús López
Sheila Dorantes, foto de Juan de Jesús López

Sin embargo aquel Tabasco y especialmente aquella Macuspana de mediados de siglo veinte eran territorio tan machista como lejano. Por ejemplo, sólo había dos formas de viajar: Por aire, en una avioneta para cuatro pasajeros que entre la cabecera municipal de Macuspana y el improvisado aeropuerto de Villahermosa se hacía quince minutos llenos de saltos y sustos porque en esos entonces el forro de las avionetas era de lona y en muchas ocasiones las corrientes de aire lo desprendían.

Y aquella otra que era muy lenta en comparación con la anterior pero que formaba parte de esa cultura del agua hoy es nostalgia en los tabasqueños de sepa: por barco. El navío de agua dulce se tardaba de tres a cuatro días entre Macuspana y la provinciana Villahermosa, que recorría el Usumacinta y parte el Grijalva con pasajeros que compraban comida en los pequeños poblados de las riveras y dormían en las hamacas que ellos mismos llevaban.

Sheila Dorantes de Monterde con su nieta
Sheila Dorantes de Monterde con su nieta

Pese a que su padre aceptó de buena gana mandarla a estudiar inglés en el extranjero se negó rotundamente a que dejara su pueblo natal y viniera a Villahermosa para estudiar piano, menos la dejó cursar los estudios para ser maestra normalista. Se casó a los 22 años con un muchacho de nacionalidad española, que en parte replicó y extendió la autoridad recelosa de su padre, así que tuvo que esperar hasta los cincuenta años para para cortar el primer listón de su exposición pictórica. Claro, para lograr eso, lo amenazó con el divorcio.

Dorantes de Monterde además de pintora también es escritora. En esta otra práctica creativa también tuvo que esperar largos años para poder cosechar los frutos. Se inició en el mítico Taller Literario de la Casa de la Cultura de la UJAT que ofreciera el maestro Fernando Nieto Cadena, a principios de la década de los años 80 en el vetusto Instituto Juárez.

Recuerda esa etapa como un verdadero calvario pues el maestro era un insobornable ateo y ella una candorosa provinciana católica: Pero no logró ahuyentarme, bueno, casi, dice la tabasqueña que fue en distintas ocasiones una de las pocas personas que ayudó al ecuamex. Rememora: En el taller me dio muchas lecturas y aunque no fuimos grandes amigos nos seguimos viendo en algunos eventos. Cuando falleció en marzo del 2017 hice un rosario por su alma, no le guardo rencor porque fue un maestro de esos de los que se aprende mucho.

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El primero de sus libros, La princesa de la luna, fue publicado por la UJAT en el 2011. El más reciente, Un extraño regalo, fue publicado por el Instituto Estatal de Cultura de Tabasco apenas el año pasado, sin contar la media docena que esperan turno en la computadora. Escribe de noche, de hecho contacta a muchos de sus amigos gracias a que le gusta “noctambular” en Facebook.

Sheila Dorantes de Monterde con su nieta
Sheila Dorantes de Monterde con su nieta

-Y qué pasó con esa idea de que, la mujer, lo puede aprender todo y hacer todo que llegó en juventud.

-Claro que la puse en práctica -sortea la creadora que a diferencia de otras mujeres creadoras no pide fotos maquilladas con poses desde ningún ángulo especial para ocultar la edad. Dorantes de Monterde tiene palabras transparentes y tan lúcidas como llenas de experiencia vital.

“Yo aprendía de todo. Sabía disparar, navegar, montar caballo, pilotear –casi-, y otras cosas que en aquella época sólo hacían los hombres. Aprendía de todo, a tal grado, que mi padre pensó que no me casaría. Y mi esposo, pese a que no le gustaba nada de lo que yo hacía siempre estuvo a mi lado. No guardo ningún reclamo para él, a los dos: mi padre y mi esposo, los fui convenciendo poco a poco hasta que me aceptaron”.

Sheila Dorantes forma parte de ese grupo selecto de mujeres que –como Bertha Ferrer y Gabriela Gutiérrez Lomasto-, contra su tiempo practicó el periodismo, contra los diques familiares asistió a talleres de pintura, de literatura, y durante muchos años, maestra de inglés. A sus 81 años continua participando en exposiciones colectivas e individuales, mantiene su ritmo de escritura –en especial le gusta escribir para jóvenes- y lectura, se empapa de todo lo que puede para su trabajo novelístico que tienen como tema principal la cultura Maya durante en el 600 d. C.

Un extraño regalo, libro de Sheila Dorantes
Un extraño regalo, libro de Sheila Dorantes

En suma, es de esas mujeres que deseándolo y a contracorriente buscan dejar su huella en el tiempo, plasmar su propio paso por el mundo con un trabajo creativo hecho de manera sosegada pero constante, sin preocuparse de haber llegado tarde a esos oficios.

-Viajo a los 14 y regresó a los 17 a Tabasco, ¿no celebró los quince años en la familia?, eso es muy raro.

-No, no celebré. Los quince años me llegaron cuando estaba estudiando inglés en California.

-¿Por qué le enviaron a estudiar Inglés?

-Porque mi papá había vivido de joven en aquel país y le gustaba leer y hablar en inglés. Creo que quería tener con quién conversar en ese idioma, por eso quería que yo lo hablara. Fui por un año y me quedé dos.

-¿Le afectó o le cambio la vida aquella estancia?

-Lo primero que noté fue que la mujer norteamericana era de una mentalidad muy libre: podían escribir, pintar, bailar. Yo vine con esa idea. Lo segundo es que, aprendí que tenía que ser autosuficiente. Yo era una niña de casa, mimada, con algunos caprichos que no sabía hacer nada. Mis parientes en aquel país me trataron con mucho afecto pero también me pusieron a hacer cosas necesarias de una casa. Y me ganaba unos cuantos dólares.

-¿Quería regresar o la regresaron?

-Yo deseaba regresar a la Ciudad de México o a Villahermosa para estudiar porque quería ser maestra de primaria pero mi papá me dijo: Ya no te vas. Como dije, vine con esa idea de que las mujeres podían ser muchas cosas, y yo además de maestra también quería ser pianista pero resulta que en mi pueblo no había ni un bendito piano y menos quien enseñara a tocar piano. Y por eso no fui maestra ni pianista.

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La pintora y escritora vive en una zona popular cercana a la Laguna de las Ilusiones. Su esposo falleció hace algunos años. En esa parte de la ciudad no existe el tráfico, calles amplias –con algo de inseguridad- y muchos árboles donde las aves hacen de los días calurosos viento fresco a los oídos. Las paredes de su casa están tapizadas de sus cuadros: sala, pasillos, descansos, escaleras, cuartos. Cuadros de ella y cuadro de su hija. Familiares y amigas asisten con frecuencia porque en su casa se come muy sabroso, gracias a la muchacha que la acompaña, “la única condición es avisar con un poco de tiempo para preparar las cosas al gusto”, comenta.

Pintar, escribir y bailar son mis pasiones dice en esta charla, dice Sheila Dorantes
Pintar, escribir y bailar son mis pasiones dice en esta charla, dice Sheila Dorantes

Pese a que es conocida como parte de la comunidad cultural tabasqueña, aún no se ha publicado un catálogo crítico sobre su obra y menos se ha realizado una exposición retrospectiva, para establecer con pertinencia su lugar en el panorama de la creación, visual y literaria, en Tabasco. Los años de carencia económica que tiene sometido a las principales instituciones culturales del estado y sus pocas relaciones políticas o culturales, la someten al anonimato. En junio del 2017 se enfrentó a una neumonía que logró superar, cada vez se le ve menos en las actividades culturales de la ciudad.

-Cuando usted tenía catorce años era casi medio siglo veinte, ¿cómo era Macuspana en ese entonces?

-Para empezar no había ni teléfono, solo telégrafo. Para venir a Villahermosa lo hacías en avioneta. El boleto del vuelo costaba 300 pesos y hacíamos el recorrido en 15 minutos.

-Algo muy caro para la época, ¿de qué trabajaba su padre?

-Era jefe de la oficina de PEMEX en Macuspana, así que tenía para su uso la avioneta de la empresa pero era muy estricto y para la familia rentaba o compraba boletos. Eran muy común viajar en avioneta que en aquellos tiempos estaban forradas de lona. A veces, en pleno vuelo, se levantaba la lona del forro.

-¿Cómo era la travesía en barco?

-El barco se tardaba de tres a cuatro días en llegar a Villahermosa y el pasaje costaba cien pesos. Los barcos eran como los antiguos camiones que hacían parada en cada pueblito, sólo que el barquito se detenía en los poblados y comunidades asentadas en las riberas del río.

-¿Y cómo descansaban durante el viaje?

-Recuerdo que cada quien llevaba su hamaca: la colgaba y ya. Cuando teníamos hambre el barco se arrimaba a cualquier orilla y comprábamos empanaditas… ya no recuerdo bien, pero empanaditas sí, era seguro. Sólo viajé una vez en barco.

-Platíqueme de sus padres.

-Mi papá se llamaba Arturo Felipe Dorantes, nació en Ciudad del Carmen pero vivía en Tabasco desde los cinco años. Mi madre se llamaba Laura Elena González y era de Cunduacán. Ella sí era choca choca. Toda mi familia, los Dorantes, se quedaron en Puerto Ceiba, Comalcalco y Paraíso.

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La vida de Dorantes es casi una novela escrita, o vivida, según se mire. De acuerdo con lo que nos comparte de su álbum memorioso, su familia vivió de cerca la leyenda negra del garridismo. Su madre y la hermana de esta, recibieron una invitación del gobernador Tomas Garrido para asistir a una cena, como no aceptaron proposiciones, su abuelo y su tío abuelo, católicos que profesaban su religión en lugares secretos en contra de los deseos anticatólicos del gobernador, junto con un grupo de “adoradores”, fueron denunciados y pasados por las armas. Su abuelo se salvó de chiripa y abandonó su estado natal con todo y familia para mantener vida y honor.

Escribir, pintar y bailar para que la vda no pase en balde, homenaje literario de puntodereunion
Escribir, pintar y bailar para que la vda no pase en balde, homenaje literario de puntodereunion

Pero contrario a otras tabasqueños que tiran pestes contra el político, esa animadversión no se trasluce en sus textos, más hay una mirada cándida, una narradora que se solidariza con las mujeres y en especial con las mujeres en desventaja social y económica, como en su cuento “La moda”.

su abuelo casi muere fusilado por las huestes Camisas Rojas, y su madre en manos del famoso político. Lo primero no se le puede adjudicar totalmente

-Usted no nació en Tabasco, gracias a Garrido, por decirlo así.

-Son dos historias tristes en una. Un día invitaron a mi mamá y a mi tía -que tenían 17 y 14 años- a una cena con el gobernador Garrido, todo mundo sabía que a ese señor le gustaban jovencitas y que la forma de tenerlas a su disposición era invitándolas a cenar, así que las primeras veces no fueron, pero le siguieron llegando las invitaciones, y algún día tenía que ir porque no se podía negar siempre.

Por otro lado, mi abuelo y su hermano eran muy católicos y formaban parte de un grupo de Adoración Nocturna. Una noche que mi abuelo se enfermó de fiebre palúdica no asistió a la oración nocturna llegaron los fuerzas armadas de Garrido y fusilaron a todos los adoradores, entre ellos al hermano de mi abuelo.

Por la matanza de los adoradores y el acoso a mi mamá, mi abuelo decidió vender todo lo que tenía y salieron en un barquito de Frontera, donde vivían, hacia Coatzacoalcos. Llevaban sólo lo que tenían encima. A mi abuelo le dieron trabajo de agente de correo en Agua Dulce, donde nací el 1ro de noviembre de 1934.

-Antes de iniciar la charla me comentó que le gusta bailar, y que aún lo hace.

 -Pintar, escribir y bailar son mis pasiones. Aún ahora, a mis casi 81 años, pongo música y bailo sola en mi casa. Lo más vistoso  y visible de bailar es el ritmo del cuerpo, sobre todo en la mujer, pero bailar también te da ritmo en lo que escribe, en lo que pintas, incluso en la manera de pensar: bailar es importante para el ser humano, así como hacer ejercicio te da buena condición, bailar te da buena condición en el alma.

*Esta entrevista fue publicada originalmente el año 2015, en el Diario de Tabasco, y para esta ocasión se hicieron ajustes basados en nuevos entrevistas con la escritora y pintora.

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.