Sheila Dorantes nos lleva a través de un viaje en el tiempo y el espacio para visitar a los antiguos mayas y también a los olmecas en su novela Un extraño regalo.  Civilizaciones que han despertado su pasión y cuyo estudio le ha provocado interrogantes que muchos de nosotros compartimos con ella.

Un extraño regalo, novela, 2014
Un extraño regalo, novela, 2014

      Sus personajes se embarcan en una aventura que nos conduce en la búsqueda de respuestas para los enigmas que se han planteado por años los estudiosos de estas culturas. ¿Cómo funcionaron los reinos gobernados por mujeres?, ¿fueron respetadas o manipuladas? ¿Los olmecas tuvieron ancestros nubios; los mayas, asiáticos? ¿El rey Pakal fue extraterrestre? ¿Cómo pudieron conocer al elefante, oriundo de otro continente?, ¿Cómo, tener tan vastos conocimientos siderales? Saber sobre las conjunciones planetarias, los calendarios, los equinoccios, los cometas… Ni la autora, ni sus personajes; ni nosotros, sus lectores, encontraremos todas las respuestas. Nadie las ha encontrado todavía, pero Sheila aventura sus propias teorías en la trama ficcional que teje en las páginas de Un extraño regalo.

     Formas, colores, sabores y aromas se integran en los capítulos de esta novela con la teoría cuántica, astronomía, matemáticas, historia; la espiritualidad, valores familiares; excursiones, tesoros, vestimentas, arquitectura, orfebrería; usos y costumbres de los ambientes prehispánicos. Culebras, iguanas y jabalíes. Princesas y príncipes; reyes y reinas. Sacerdotes, magia y una máquina del tiempo.

     Sheila caracteriza a cada personaje con los elementos necesarios para que podamos conocerlos. Un ejemplo de ello es el rey Gran Cocodrilo, que era cruel y ambicioso: “Seis guerreros traían cargando, sobre unas parihuelas, a un hombre corpulento, moreno, de mediana edad: habían oscurecido aún más su cuerpo con tatuajes negros semejando las escamas del saurio hasta en el rostro; como atuendo, un blanco faldellín de algodón, ancho cinturón, pectoral, brazaletes, pendientes, perneras y sandalias hechos con piel y colmillos de grandes saurios; en la frente, una banda de piel del mismo animal, con muchos colmillos colgando alrededor.” No tuve problema para imaginarme a ese hombre con su piel cubierta de escamas, aunque grabadas, y cubierto por aquellos filosos incisivos.

S/T obra pictórica de Sheila Dorantes
S/T obra pictórica de Sheila Dorantes

      La autora va creando, a través de una prosa sencilla, el mundo que ella anhela. Sus personajes, imbuidos en el pasado, aconsejan a los actores mayas sobre el cauce a tomar en determinadas acciones. Así, las sugerencias hechas a la reina Corazón de Luna, la que viste un sencillo huipil de color blanco, con bordados coloridos en el cuello, las mangas y el ruedo, y una sencilla diadema con plumas blancas de garza, harán que decida brincar sobre la autoridad del Consejo de Ancianos y emita una ley que manda que todas las mujeres de Yaxchilán sean consideradas tan valiosas y con los mismos derechos que los guerreros, ley que pudo haber sido causa de una revolución en una sociedad en la que las mujeres eran consideradas objetos de valor y podían ser vendidas o intercambiadas a conveniencia.

     Un extraño regalo nos depara aventuras pero también reflexiones sobre la forma de vida y los grandes conocimientos astronómicos de los mayas. Nos introduce a un universo que muchos jóvenes hoy día desconocen. Jóvenes que hoy gozan de toda la tecnología a su alcance, y que en aquél entonces, hubieran tenido que luchar cada día por conservarse vivos, por sobrevivir en la selva a la nauyaca, a la serpiente de cascabel, a la escasez de agua o a los pueblos enemigos. Jóvenes retratados por Sheila, como aquél que los protagonistas de la novela vieran preparándose para el juego de pelota, que de perder, sería decapitado: “Había un joven apuesto que entrenaba con ahínco para el encuentro que posiblemente habría de efectuarse en pocos días. Llevaba un casco de cuero, pequeños cojines atados con vendas a hombros, rodillas, caderas, codos y tobillos. En la mano derecha un grueso guantelete hecho de tela y hule”. Junto a este joven de la cultura olmeca, descubrí uno de los beneficios de existir en aquellos tiempos: un desayuno espectacular que ofreciera a los protagonistas El Señor de La Venta: tortilla rellena de huevo de pava, cocido y salsa de tomate con hojitas de chipilín encima. Y una comida ofrecida por la mismísima reina Xel-Ha: tortuga en verde, armadillo horneado, chaya con macal entomatado y entre otras exquisiteces, yuca cocida con miel.

     Para Sheila son importantes la oración y la paz espiritual, y nos comparte este valor a lo largo de las páginas de su novela. Los tesoros verdaderos no son aquellas joyas que buscara el rey usurpador, Gran Cocodrilo, sino el cacao, el betún negro, la resina, y junto a ellos, la lealtad y el amor por las tradiciones. El viaje de los protagonistas, primero de Chela, y luego de David con su familia, es el vehículo para que la autora nos comparta su alma, sus conocimientos, sus dudas, pero también sus esperanzas. Su anhelo de un mundo en el que la igualdad y la libertad, sean.

*Esta reseña fue leída duranta la presentación de la novela en el 2015. Agradecemos a su autora que nos permitiera reproducirla aquí para el homenaje literario que puntodereunión.com.mx ofrece a la pintora y escritora

 

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*Ana Livia Salinas González es Lic. en Diseño de la Comunicación Gráfica. Ha estudiado dos diplomados de creación literaria y una maestría en periodismo político. Es directora de la Escuela de Escritores "José Gorostiza" desde 2013. Ha sido jurado en diferentes certámenes literarios. Algunos de sus cuentos se incluyen en las siguientes antologías: La Palabra y el beso, 2011; Espejo de Letras, 2013, y Proyecto Babel, 2014. Tiene publicado su libro La palabra en el espejo: recopilación de una inmersión periodística, 2013, editado por la Secretaría de Cultura y el Gobierno del Estado de Tabasco.