El mundo pictórico de Sheila Dorantes está habitado completamente de mujeres, no excluye las figuras masculinas, pero es un universo dominado por mujeres: mujeres espirituales, mujeres de tiempos clásicos, mujeres bellas, mujeres feas, mujeres guerreras, mujeres-vírgenes, mujeres, mujeres, mujeres. Como en su novela Un extraño regalo, a través de sus personajes pictóricos retrata el mundo que anhela, y -se puede aventurar-, que uno y otro: la pintura y la narrativa, se complementan, se referencian.

No se cuenta aún con valoraciones en torno a la obra de esta autora que llega a la pintura por accidente y en plena madurez, a los 55 años. En breve charla con la tabasqueña, comentaría que tras abandonar su taller de literatura, 1981 aproximadamente, llega a la pintura gracias a su madre cinco años después. Una  tarde mi madre de 72 años me dijo: Hija, hay una cosa que siempre quise hacer y no pude, aprender a pintar. Así que la llevé al Ateneo de  PEMEX, un centro cultural que estaba a un costado del Parque Museo de La Venta, ahí la dejaba y regresaba por ella una hora y media después. Pero como se me hizo aburrido ir y venir, decidí esperarla, y luego, como me gustó lo que vi que hacían, al rato estaba yo con pinturas y pinceles en la mano. Cerraron ese centro cultural y yo seguí aprendiendo en la Casa de Arte José Gorostiza.

Se puede anotar a cambio que Sheila Dorantes forma parte de esas mujeres que se sobrepusieron a un entorno local con muy pocas oportunidades de realización creativa, de férreo control machista que, como dice Lorca en su obra de teatro prefería a las mujeres tipo escopetas: cargadas y en un rincón. Como varias de las mujeres de su generación, practicaron la multidisciplina, desde las artes visuales a la literatura pasando por el periodismo, algunas más enfocadas a las letras y otras con más peso en la pintura. Algunas más destacadas por las propuestas de su trabajo, otras por su participación en el ámbito cultural donde también abrieron brecha, y otras como Sheila, que pintaron y escribieron, por una necesidad más íntima.

La pintura de Sheila Dorantes no es la de una artista visual que aspira a presentarse en la pugna de las artes visuales, es el trabajo de una mujer que se inconforma con su domesticidad y quiere expresar sus emociones, más allá de la familia, de la cocina, de la tardes felices con los hijos y los viajes agradables con la pareja. Las limitaciones estéticas que los conocedores pudieran achacar en su obra, si no se compensa, por lo menos se supera con el valor de intentar hacer algo más que una mera experiencia de vida y de atreverse aún a decirlo con los recursos que se le aportaron en su momento, es producto de un medio, y de ese largo proceso de formación de la cultura en Tabasco. Quizá le falta poder en la construcción pero hay una intención espiritual y un esfuerzo que incluso ahora muchas jóvenes en pleno siglo 21 siguen luchando por hacer suyo: construir emociones creativas para decir lo que sienten y piensan.

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.