La noticia de los ejecutados se esparció como río desquiciado entre los vecinos y las redes sociales. Los merolicos de los noticieros nocturnos hicieron su temporada en la tele: Encuentran cinco muertos en tiaaanguis de autos… engolan su coraje de opinión pública autorizada, enrostran al mal con valor y permiso editorial. A tres de ellooos, les cortaron la cabeza.
Más acá, el rumor que tenía el tufo del espanto y el morbo, lo confirmaba a quienes viven cerca del lugar, el ruidero de sirenas de las patrullas de la policía federal, estatal y militar. Eso fue una tarde noche a finales del pasado mes -mayo de 2017- muy cerca de mi casa, en los alrededores de Villahermosa.
La zona donde ocurrieron los sucesos está ocupada prácticamente por cuatro tipos de establecimientos: los tables dance y los tianguis de autos que hacen una fórmula explosiva, los comercios de venta de materiales de construcción que a diferencia de años pasados muchos bajan sus cortinas temprano y menos abren los domingos, y las plazas comerciales que son las boyantes islas del confort, cápsulas de otro espacio en el espacio real de Tabasco. Las colonias tradicionales desaparecieron y los anuncios espectaculares dominan el paisaje.
Por estos rumbos las ejecuciones o asaltos son nota roja mensual. El impacto del último suceso, el más cruel, no me impactó por la cercanía en el espacio sino por la cercanía emocional de las decapitaciones: dos de los descabezados eran padre e hijo de 50 y 18 años de edad. El muchacho asistió a su primer y último día de trabajo. Lo asesinaron primero a él -delante de su viejo- luego al viejo, según los datos editoriales que no sé si medio escuché en la televisión o imaginé. Me dolió el estómago. Tenían las mismas edades que tengo yo y mi hijo.
Tres días después hice estas imágenes imginando el dolor impotente que de seguro embargó al viejo cuando rodó la cabeza de su chaval, si es que la vió. Supongo que para que no se me acalambre el corazón, para luchar contra el miedo, me pregunté: qué hacer con el horror de los descabezados. A eso sumé el recuerdo del poeta Javier Sicilia, el viaje penitente del anciano que recorre el territorio mexicano buscando a su hijo, que hacía performances callejeros bajo el nombre de el Jinete Galáctico, y los papás de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Tabasco fue el edén y es la tierra de la cabeza olmeca, vaya destino, trópico en ruinas.
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Juan de Jesús López es periodista cultural, ensayista literario y fotógrafo. Nació Cárdenas, Tab., México, el 27 de marzo de 1967 y tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017), actualmente como parte de su trabajo creativo visual elabora fotolibros a mano, que han sido seleccionados en el 4to y 5to Encuentro Regional de Artes Plásticas Sur-Sureste que se convoca desde Tabasco.
Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012).
Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016), y en 2017, repite en el 5to Encuentro Regional de Artes Plásticas Sur-Sureste que se convoca desde Tabasco con su fotolibro Murus por lo que su trabajo aparece en los catálogos de estos encuentros. Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco.
En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.