Hoy se cumple el 53 Aniversario del Natalicio del cantante de la poesía tabasqueña: Teodosio García Ruiz. Es autor que, de alguna manera, mantiene esa tradición de los poetas que mueren jóvenes, que se reinventan a cada tramo, un poco ese tipo de clown que se mitifica haciéndose llamar: el Cantante, el Aguilucho Mayor, el Dragón, pero siempre “Teo” para los amigos y sus lectores.

Recordando al cantante de la poesía tabasqueña
Recordando al cantante de la poesía tabasqueña

Se abrazó a la poesía cuando apenas tenía quince años, y publicaría su primer libro “Sin lugar a dudas” en 1985, tenía 21 años. La ciudad –bullente, hiriente- y la celebración erótica son la marca inicial pero sería en 1993 cuando sorprendió con su libro “Furias Nuevas” publicado por el Fondo Tierra Adentro del CONACULTA (hoy Secretaría de Cultura del país), donde la fabulación lo coloca lo lleva por los senderos del poeta con imaginación poética portentosa. Una década después, ya ciego, daría a conocer su “Nostalgia de Sotavento” (2013) publicado por la UJAT, bajo el cuidado de Francisco Magaña quien define al libro como un poema-novela, donde da cuenta del marasmo de social de su trópico. Teo –como le llamaban con afecto sus amigos y lectores- alcanzaría a vivir 48 años pero deja una obra intensa que cierra con el libro “Berridos”, publicado justo el año que ocurre su muerte.

La obra de García Ruiz es considerada como la más importante de finales del siglo 20 y principio del 21, su trabajo poético y narrativo lo ha llevado a ser considerado el poeta y narrador de la ciudad, que está en su poesía pero sobre todo en libros como: “Villahermosa, peligro para caminantes”, publicado en el 2000.

Esa pasión por Villahermosa se puede encontrar a lo largo de toda su poesía, pero en especial en aquellos poemas fundacionales como, Fuimos llamados:

Fuimos llamados para construir esta ciudad. Los sábados bebíamos grandes cantidades de cerveza para contener la euforia de los muros. Derribar las viejas construcciones era estimulante. Nuestras manos, fuertes y musculosas, acariciaban los escombros y el polvo. No quedó piedra sobre piedra. Bebíamos. Cantábamos. Bailábamos. Nuestras mujeres parían hijos cada vez más fuertes. También participaron del polvo y la destrucción. Cuando descansábamos, los sueños irrumpían en nuestros ojos, que, abiertísimos, contemplaban las pantallas del cielo. Cuando se dio la orden de iniciar la construcción de la ciudad, sentimos lo inútil de la vida. Íbamos a construir una ciudad para nuevos habitantes que no éramos precisamente nosotros ni nuestros hijos. Después vendría otra horda de seres que destruirán nuestros muros y torretas. Llenarían los fosos con nuestros cadáveres y nuestras entrañas serían peleadas por los perros y los gallinazos. Decidimos lanzarnos por el desierto y llegar al mar. Nuestras embarcaciones siempre fueron ágiles y veloces. Atravesamos la bruma de las montañas y comimos carne sin asar y putrefacta. Cuando llegamos a nuestra isla, dormimos por varias semanas. Soñamos la ciudad. Y la destruimos. Hoy somos la pesadilla de nuestros hijos que quieren regresar. Andar nuestros pasos.

Teodosio García Ruiz nació en Cunduacán, Tabasco, el 5 de mayo de 1964 y murió en Villahermosa, Tabasco el 12 de noviembre de 2012, un día después de su fallecimiento, sus restos fueron sepultados por sus familiares en su pueblo natal.

Un día como hoy estaría celebrando su cumpleaños 53 el cantante de la poesía tabasqueña. Como se anota en la cronología biográfica y bibliográfica (preparada por Juan de Jesús López para este homenaje), a los quince años se abrazó a la poesía y con ella rompió el canon lírico establecido en Tabasco y el Sureste. Su producción literaria tiene continuidad ascendente desde su primer libro recibido con escándalo hasta el último que diera a conocer un poco antes de morir. Pese a su corta vida, propuso un trabajo poético suficiente para considerarlo un autor de obra completa  en la que destacan títulos de gran importancia para la literatura local  y nacional como Yo soy el cantante, Furias nuevas, Canciones para la infanta, Nostalgia de Sotavento y Berridos.

En puntodereunion, lo recordamos con admiración y afecto, y presentamos un muestrario de las portadas de sus libros.

 

 

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