En marzo del 2012 el poeta Fernando Nieto Cadena ingresó al hospital Juan Graham por la puerta  de urgencias: el pronóstico médico tenía muy malos augurios que finalmente se disiparon tras quince días en terapia intensiva. Tras su recuperación y constatar que la muerte ya no era tema literario sino algo que iba en serio se propuso escribir un libro.

El extenso poemario que resultó se titula: Sobresaturaciones,  y de acuerdo con el propio autor habla de toda esa experiencia de vida que se agolpa, que pide, o más bien, toma la palabra y hace acto de presencia en el poemario.

Publicado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), Sobresaturaciones habla de un hombre que descamina una ciudad imaginaria hecha con retazos de otras ciudades, donde ha vivido o paseado el poeta, ciudades imposibles donde no ha estado pero quisiera, ciudades de la infancia o de la juventud.

La ciudad del poeta es una ciudad que tiene vista al mar con un río con lanchitas que llevan al mercado de los mejores tacos, y que, por supuesto, tiene mucho de la ciudad donde come, celebra y mantiene su férreo apego a la literatura: Villahermosa, a la que llegó por primera vez en 1979.

Pero hay, más, Sobresaturaciones es también el libro de un poeta que subversivo con las ideas, que juega a torcerle el cuello a las palabras y se enfrenta a la autoridad, es el libro de la subversión de los sentidos y contenidos de las realidades que enfrenta, dice el autor.

De todo eso platica el poeta en la entrevista que acepta en un café del Centro Histórico de Villahermosa, el espacio idóneo para la plática con los amigos, al tiempo que festeja que la Máxima Casa de Estudio publique su segundo título en Tabasco (el primero también se lo publicó la UJAT), más los que se espera a lo largo de este 2015 con la Editorial Monte Carmelo y la UNAM.

Fernando Nieto Cadena es, por decirlo de algún modo, un autor de la Universidad. Nació el Quito –aunque su libro dice Guayaquil- en 1947 y llega a México en 1978. En el sureste tiene presencia desde el año 1979 cuando ofreció el primer taller literario de la región en la Casa de la Cultura de la UJAT, hoy Instituto Juárez.

-De entrada lo que llama la atención es el título, supongo que lo haces en referencia a ese neoborroco verbal de tu poesía pero también a ese aglutinamiento de voces, de emociones, de vivencias, de cotidianidades.

-Esto es algo anecdótico –porque en el libro aparece una o dos veces- pero creo que viene de mi estancia en el hospital. El libro lo empecé a escribir después de mi salida del Hospital Juan Graham Casasús en marzo del 2012 y me di cuenta que realmente había estado en una situación crítica, de que lo mío, mi muerte, realmente iba en serio. Empecé a sentir que la muerte había dejado de ser algo literario y era ya una posibilidad concreta y real. Uno piensa, mientas no vive este tipo de situaciones, que es más o menos inmortal, que son otros los que mueren: los amigos, los familiares. Entendí que tenía una serie de experiencias, de vivencias que no había sentido antes y exigían mostrarse, y eso me daba una idea de saturación de vida. Experiencias que estaban ahí, bullendo, que de alguna manera ya habían aparecido en otro libro pero que ahora tenían otra perspectiva. A la final el libro se fue imponiendo y, ya pensándolo bien, ahora creo que no es el libro que me hubiera gustado escribir, ni siquiera es el libro que quise escribir, sino el libro que pude escribir.

-Hasta ahora las primeras lecturas críticas apuntan hacia su fuerte carga ideológica, pero bien mirado, el libre más bien refleja a un hombre de oposición y a escritor transgresor del lenguaje.

-Yo entiendo la oposición -al margen de lo ideológico partidista- a partir de la vieja idea de que todo escritor es un transgresor del lenguaje, y siendo transgresor uno se convierte también en subversivo de las palabras, reformándolas, no utilizándolas como comúnmente la utilizamos, y por lo tanto, en un subversivo de los sentidos y contenidos de las realidades que enfrentamos.

Esta es una postura que se mantiene desde que me inicié en la literatura: de desconfiar, de no creer en lo que está establecido como verdad absoluta, de siempre estar en oposición, en contraposición a lo que uno supuestamente debe acatar porque lo que dice alguien -con autoridad o sin autoridad-, pero que tiene el poder de imponer una verdad.

-Eres un transgresor de la palabra pero no eres un transgresor de la vida cotidiana.

-No lo soy en el sentido de que no soy un antisocial, que es la diferencia. Realmente no me verás en la calle haciendo acción poética de protesta pintando grafitti en las paredes de las casas. Eso me parece estéril e inútil y además no tengo habilidad para eso. Pienso que la rebeldía de dientes para afuera no tiene ningún valor porque la verdadera oposición se da internamente y se manifiesta cuando hay que expresarse. Pero la que es puramente exterioridad no conduce a nada ni lleva a nada.

-En tu libro más que influencias hay confluencias de autores. En tu obra hay autores tutelares como el poeta César Vallejo y James Joyce, a los que, en Sobresaturaciones,  se sumaron Michel de Montaigne, Julio Cortázar, el poeta brasileño Leo Ivo, por mencionar algunos.

-Para mí es la confirmación de aquella sentencia de que, un escritor es escritor porque ha leído, más que porque ha vivido. Leer es una forma de vida y eso lo sabe bien Borges, el verdadero. Eso uno lo sabe, uno sabe que es un animal de lecturas. Si un lector no se influye de sus lecturas entonces para qué lee. Siempre he tenido el descaro de plantear dos influencias que además no hubiese podido ocultar: Vallejo y Joyce. Con el tiempo ese tipo de influencias se han venido desarrollando como vasos poéticos comunicantes y aparecen ahora autores como Julio Cortázar o los poetas Beat porque mucho de lo que escribo tiene resonancia de alguna lectura de ellos. Son presencias permanentes. Al principio había cierto pudor pero después, ya sin ese prurito de querer aparentar una virginidad literaria -que no existe en literatura-, se convirtió en testimonio de cómo, lo que leo, tiene que ver conmigo Soy lector –más allá del lector consumista- en diálogo con otros autores para ir reconociéndome y decirlas de un modo distinto para negar aquello de que no hay nada nuevo bajo el sol: Siempre hay algo nuevo.

-¿Confiesas que has leído?

-Confieso que he leído y que he vivido. Al principio me preocupaba que me tomaran por un pedante intelectualizado, extremadamente pedante o extremadamente intelectualizado, aunque después de todo el escritor es más o menos pedante y más o menos intelectualizado.

 

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.