Un caminante en Villahermosa llamado Fernando Nieto Cadena

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De la poesía de Fernando Nieto Cadena se pueden decir varios puntos pero también se le puede alcanzar por lo que podríamos denominar ciertas vías. Quizá no todos los caminos lleven a Roma y acaso tampoco todos los caminos nos lleven a Fernando pero lo cierto es que, a través de ciertos senderos podemos acercarnos y asediar su obra.

Una de los dos primeras vías, como ya lo enuncia el video preparado por la UJAT bajo la dirección de Miguel Ángel Ruiz Magdónel y Luis Acopa -quienes están haciendo una buena tarea con la creación de una colección de retratos audiovisuales; ya he visto el que le hicieron a Dionicio Morales- una de las primeras vías, decía, es vincularlo a una cierta tradición literaria que es la crítica del lenguaje que parte de dos puntos: uno latinoamericano y otro norteamericano. El ascendente latinoamericano se remontaría a cierto posmodernismo -que no es el famoso de Díaz Mirón en Lascas- sino a ese otro que cambia, se transforma y deviene en una poesía lingüística ante todo pero también humana como la de César Vallejo, tanto el de Los Heraldos Negros como el de Trilce. Junto con este asentamiento latinoamericano de crítica-lenguaje aparece una visión vanguardista donde el poeta concentrado en su persona busca transformar la lengua y transformar los usos de la poesía, a través de la autobiografía aborda ciertos aspectos de la realidad, como lo hiciera en su momento Vicente Huidobro, Pablo Neruda –el de Residencia en la tierra-, y como lo fue Oliverio Girondo. Estos son los padres latinoamericanos de Nieto Cadena: Vallejo, Huidobro, Girondo.

El otro punto que resulta fundamental para comprender la dicción y la música poética de Nieto Cadena es su ascendente norteamericano. Estamos frente a un poeta que en principio lo podemos vincular con una tradición cercana a la poesía Beatnik, un poeta descendiente de los movimientos de Latinoamérica como sería las vanguardias tardías que se cimientan en Ecuador y sobre todo en México. No hay que olvidar que Nieto Cadena es uno los pocos poetas vivos y en activo que aparece en aquella antología hoy famosa de Roberto Bolaño “Muchachos desnudos mirando al sol”. Pero no se agota ahí ya que no es sino mediante el aclimatamiento de la lengua castellana que por una parte nace del movimiento Beatnik y por otra es una derivación de la poética ancilada sobre las derivaciones sintácticas y semánticas que propone la escuela que desciende de Ezra Pound.

Entonces, sea a través de su vertiente norteamericana o de su vertiente latinoamericana, Nieto Cadena es un poeta atento a la lengua, atento a transformar el idioma poético pero también atento a seguir una música que no corresponde para nada con la preconizada con la métrica sino aquella que se enlaza con lo que denominaríamos prosodia.

En algún momento Jorge Luis Borges aceptó que era más fácil realizar la música de la poesía puesto que se tenía el apoyo de la métrica, el apoyo de la silaba y todos estos elementos que permiten soliviantar el ritmo: la medida silábica, la duración, la rima, la agrupación de versos de una cierta medida en estrofas. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a una poesía como la de Nieto Cadena nos atenemos justamente a lo nos expresó Pound, seguir la musicalidad de la frase y no la del metrónomo. Esto parece fácil, y no lo es.

Un examen retórico de la poesía nietista habría de descubrir a la vez que cierta predilección por una sintaxis muy liberal -como lo demuestra claramente este libro titulado Sobresaturaciones que tenemos ahora como última entrega de la vasta “Work in progres” de Nieto Cadena-, sustenta estas construcciones de largos periodos que no terminan, donde no hay punto final sino punto y seguido, y todo semeja una suerte de río continuo en el cual se van articulando diversos elementos, una suerte de monólogo interior en el que se entrevera voces intertextuales que evocan, parodian, sugieren, parafrasean versos de otros poetas, junto a melodías y canciones, y también recuerdos, historias que comienzan y no terminan, al tiempo que se va describiendo las interferencias de la calle.

Esta poesía es tanto sintáctica como prosódica y procede de una coloquialidad. Una coloquialidad en la que, a través de los largos periodos distribuidos mediante clausulas pero también mediante un aspecto que podríamos llamar musical, Fernando, ha sabido recurrir de una manera perfecta al hemistiquio. Si de acuerdo a los tratadistas de métrica no existen más allá de versos endecasílabos y que incluso el verso endecasílabo pueden reducir a hemistiquios, cuando nosotros vemos un verso largo de Nieto, podemos darnos cuenta que dentro de ese verso que puede tener 14, 28, 32 o 42 sílabas se van distribuyendo ciertos golpes acentuales, por lo cual, podemos decir, que si Daniel Sada logró escribir una prosa a través de una combinación de versos de arte menor –octosílabos-, Nieto Cadena ha logrado construir una poesía a través de una prosa cimentada en versos que podríamos llamar de pie quebrado pero que son en realidad una forma de prosa que es prosódica, con la que logra esta música que a él le gusta.

Podríamos aquí entonces dirigirnos a otra tradición en su obra; porque si bien Nieto Cadena desciende de una tradición que es eminentemente de doble sentido como la latinoamericana y norteamericana, no es menos cierto que también desciende de una tradición moderna en un sentido Europeo. A Nieto Cadena le fascina caminar, recorrer las calles, perderse por las callejuelas, entrar en los bares, demorarse en las loncherías, en los restoranes, escuchar los cláxones, seguir a las muchachas, atender a los mercados, y todo, todo esto es la estética del flaneur -la estética del flaneur de Baudelaire-, que nos está situando dentro de una vida moderna, la vida moderna de Nieto Cadena. Si Charles Baudelaire fue el pintor del París del siglo 19, Fernando es el pintor de la Villahermosa de finales del siglo 20 y principios del siglo 21.

Entonces, tenemos aquí que en esta poesía de un caminante, él nos va situando, nos va diciendo soy un peatón, soy un nómada, me he resistido. Es decir, es una poesía en movimiento y por lo tanto esta musicalidad de andante, de caminante, tiene que ver con ese caminar prosódico. De esta forma vamos viendo justamente que se van empatando estos caminos de los que hablábamos al principio: de cambiar el lenguaje, de asediar la sintaxis, de convertir la sintaxis en un merodeo hasta llegar a las voces coloquiales.

En esta parte podemos concluir que todos estos mundos, sintácticos, retóricos, de tradición, nos van a dar una poesía que se ha alimentado estrictamente no de la trascendencia sino de la historia. Otros poetas con los que lo podemos asociar son Antonio Cisneros o Efraín Huerta, Gonzalo Rojas en el manejo musical -también en la ascendencia de Pound-, pero sobre todo, en esta idea que tiene también Rodolfo Hinostroza de que, contra el poder, va a quedar la poesía. Pero va a quedar la poesía de la pequeña historia, la poesía del ahora, del placer, del gozo del cuerpo a través de los éxtasis báquicos, de la borrachera, de la búsqueda del orgasmo pero también de la amistad, del coloquio, que nos devuelve una figura “dionisiaca” que la que encarna también Fernando Nieto Cadena. Entonces tenemos una poesía de la vitalidad, una poesía del gozo, una poesía del ahora, una poesía que renuncia a privilegiar la metáfora y prefiere la circulación metonímica. Todo esto es lo que nos presenta Fernando Nieto Cadena y por lo cual lo considero uno de los grandes poetas de América Latina.

Muchas gracias.

Versión estenográfica del análisis que improvisó José Homero en el homenaje que se le dedicara al poeta Fernando Nieto Cadena en el marco de la FUL Tabasco Internacional 2015. El titulo de esta versión es resonsabilidad de puntodereunión

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José Homero nació en Minatitlán, Veracruz, el 2 de diciembre de 1965. Es poeta, narrador, ensayista, crítico de música pop y literario que ejerció y legó un tono y un modo de cultivar la crítica durante la década de 1990. Ha publicado el libro de ensayos La construcción del amor, la antología del cuento La X en la frente, los libros de poesía: Vista en vez de un cuerpo, La verdad de la poesía, Luz de viento, La ciudad de los muertos, y el libro de relatos Verano en la ciudad. Es miembro del sistema nacional de creadores como creador desde el año 2005, y tutor en el área de literatura en el programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para las Culturas y las Artes, actualmente es director del periódico cultural de circulación nacional “Performace”. Su obra poética está incluida en más de veinte antologías de México, EE. UU y Latinoamérica.