El poeta  Fernando Nieto Cadena celebrará sus veinticinco años de poesía en Tabasco con la publicación de la antología “Duro con ella”, una apretada selección de su labor literaria que cubre desde su primer libro publicado “A la muerte a la muerte a la muerte” en su tierra natal, Ecuador, y llega hasta el poemario inédito “Exilios” escrito en la Isla, Puerto y Ciudad del Carmen, donde actualmente reside.

“Duro con ella (1971/1996) 25 años de fatigosa poesía” recién publicado bajo el sello de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), es el recuento de lo andado, un repaso por lo escrito y lo amado que en un golpe de dados para Nieto Cadena es lo mismo que la vida.

Platicar con el poeta es cosa seria y quizá por eso hay muy pocas entrevistas que referencien, ya no digamos su vida, sino su obra. El rigor de la teoría literaria, la actitud ideológica siempre crítica, conocedor del psicoanálisis lacaniano, y sobre todo, francotirador del humor fulminante, esas son sus cualidades.

No es un poeta de lo erótico pero en su antología la carga voluptuosa con la que aborda y embiste a esa buena mujer que conocemos muy llanamente como poesía es evidente: Duro con ella/ muy duro con ella y sin descanso/ que reviente la puerca la maldita la increíble/ …la copulante…/ duro con ella con esta absurda torpe y loca poesía, apunta como preámbulo en la antología.

Sobre el por qué de esta obsesión, platica que un buen día se encontró con que mucha de la literatura que pasaba por erótica o amatoria pecaba de asexualidad, así que se impuso profundizar en ese tratamiento de las cotidianidades amatorias, sin temor a lo pornográfico: Porque para mi, de hecho, no existe lo pornografía.

Duro con ella/ …duro con ella pana/ que explote la tremenda la copulante la insidiosa/ duro con ella con esta absurda torpe y loca poesía
Duro con ella/ …duro con ella pana/ que explote la tremenda la copulante la insidiosa/ duro con ella con esta absurda torpe y loca poesía

“A partir de esa idea he buscado erotizar la expresión poética porque la vida cotidiana es una continua erotización, un constante juego de seducción que se da entre los seres humanos. Obvio, sigo pensando que lo mejor de la vida sigue siendo una mujer, luego entonces hay que tratar de conocerla, de aprehenderla más de lo que normalmente podemos hacerlo día con día”.

Esta es una larga charla que sostuvo con Milenio Tabasco, en la que, urgido por las preguntas y la promesa de unas negras modelos, deshilvana sobre ese y otros pormenores de sus veinticinco años de oficio, porque de su vida, da cuenta con pelos y señas, su poemario.

Libro de libros, un antes de llegar a México y un después

-La antología es algo así como unas bodas de plata pero ¿cuál es el motivo en realidad?

-En realidad lo de las bodas de plata fue pura coincidencia, son 25 años en función de libros ya publicados en Guayaquil -sin tomar en cuenta dos anteriores a ellos- y cuatro inéditos escritos en México. Con este libro quiero plantear lo escrito entre estos dos periodos poniendo como eje el poemario Somos asunto de muchísimas personas que es de dos maneras para mí un libro axial, porque implica lo último de Guayaquil y lo primero que escribí en México donde decidí desarrollar lo que podría ser, una épica de la cotidianidad desde la subjetivad personal, una épica individualizada que como toda épica pretende ser de alguna manera reflejo y  testimonio social en donde el “yo” es un yo que se mueve entre el “yo colectivo” y el “yo individual”.

-A partir de estos dos corpus de escritura ¿cuál es la identidad del los poemas escritos en Guayaquil?

-Lo escrito allá es siempre la mirada desde una perspectiva exterior. No planteo un exteriorismo porque implicaría una coincidencia con Ernesto Cardenal, no es por ese lado, sino que es la visión de alguien que observa la cotidianidad nacional y local con una mirada crítica, desilusionada de las realidades tanto históricas, políticas, económicas y culturales de eso que se supone es un país, Ecuador, y con las cuales nunca me sentí comprometido. Era un país distinto al que me imaginé desde que empecé a pensar por cuenta propia y de alguna manera lo que escribía era un cuestionamiento de por qué no era el país como lo imaginaba, negándome aceptar esa realidad en la cual, además, tenía que vivir.

-¿Se trataba entonces de la obra de un poeta más o menos ideologizado, con poemas de fuerte carga política?.

-Sí, tenía una fuerte carga ideológica que de algún modo se reproduce en los textos, pero no tenía la intencionalidad de rondar el panfleto porque nunca he pensado que la poesía debe ser útil en ese sentido. Si uno quiere hacer política lo que tiene que hacer son acciones políticas y no literarias, porque con la literatura no se consiguen transformaciones sociopolíticas.

Entonces, al plantear un cuestionamiento de la realidad tenía que tomar una opción frente a las realidades, y mi opción, en ese sentido estaba ideologizada porque era una visión crítica con instrumental teórico claramente definido que lo asumía entonces y que lo sigo asumiendo, el marxismo. Con ese instrumental teórico era como me acercaba a la realidad, vivía la cotidianidad y la reproducía pero sin plantear que la literatura debiera ser un reflejo mecánico de realidades con la pretensión de movilización, o para algo que estuviera más allá de la literatura.

La condición de exiliado y la nuevas realidades se impone

-Y después de México ¿cuál es tu proceso creador?

-Aquella carga ideológica, precisamente, con la llegada a México se suspende porque, obviamente, al vivir en este país con una realidad distinta desde la condición de extranjero y por las razones propias de las condiciones en que llegué, no podía opinar sobre la política nacional. Eso fue lo que me permitió un distanciamiento con la ideologización para centrarme más en la cotidianidad. De todas maneras, la elección o la búsqueda de un tema implicaba también una carga ideológica y política pues se trata de una postura y toma de conciencia frente a las nuevas realidades.

En este sentido mi poesía deja de ser exteriorista para convertirse en intimista, más preocupada de lo personal pero a partir del hecho de que uno nunca es lo suficientemente individual como para olvidar que somos animales sociales. Por otro lado mi poesía abandona el verso corto que utilizaba en Guayaquil y comencé a alargarlo, de tal manera que, ahora, en estos momentos, es la única manera que puedo escribir: un verso a veces un tanto excesivamente largo que ronda la narrativa.

Por eso es que hablo de una épica, porque es una poesía eminentemente narrativa presentada a través de las visiones de un yo o de un tú muy pocas veces hablando en tercera persona: Es una épica personal de la cotidianidad.

La erotización de la cotidianidad y de la poesía

-A partir de las sugerencias y juegos verbales del título mismo de tu periplo poético, llama la atención la erotización de la cotidianidad y de la poesía.

-Partamos de que siempre estamos escribiendo dentro de una o dos obsesiones temáticas. Dentro de ellas para mí ha sido, más que preocupación una obsesión el hecho de que la erotización de la poesía era necesaria e indispensable porque de alguna manera se había siempre soslayado en la poesía Latinoamérica. Había ejemplos, pero siempre era una erotización dentro del convencionalismo de lo que se consideraba “la” literatura. Yo en cambio  he procurado no caer dentro de la literaturización de lo erótico, sino más bien, en lo contrario, en erotizar la literatura. Me planteo que toda producción literaria -como toda producción artística- tiene sus causas en el principio del placer y al hablar del principio del placer se está hablando de la sexualidad. Lo que encontraba en mucha literatura era que había una asexualidad, sobre todo, en la poesía que incluso pasaba por amatoria.

Lo que busqué fue profundizar en ese tratamiento de las cotidianidades amatorias, incluso sin temor a caer en lo pornográfico, porque para mi, de hecho no existe lo pornografía y por lo tanto no fue un obstáculo. A partir de esa idea he buscado erotizar la expresión la poética porque la vida cotidiana es una continua erotización, un constante juego de seducción que se da entre los seres humanos. Obvio, sigo pensando que lo mejor de la vida sigue siendo una mujer, luego entonces hay que tratar de conocerla, de aprehenderla más de lo que normalmente podemos hacerlo día con día.

-¿Cuál es el criterio con el que cosiste la selección?

-Dar una representación de cómo fue creciendo lo que yo entendía en mi discurso poético. Quienes conocen mis libros se percataron de que cada uno era bloque hecho con un adelanto final de lo que estaba empezando a hacer, como dejando un poco las preocupaciones que dominaron el libro concluido para pasar a otro momento, un anuncio. Entonces, el criterio fue seguir esa concatenación para que se vea como fue que esa expresión fue creciendo, y ampliándose además, en el discurso y en el verso. El libro Los des(en)tierros del caminante es la concreción, el hallazgo de eso que estaba buscando y estaba realizándose plenamente.

A partir de este libro asumo esa escritura de la épica como si se tratara de un diario. Desde el punto de vista de los lectores cómodos, a los poemas sólo les faltó fecha de creación porque están las cotidianidades diarias, las referencias bibliográficas y lo que me provocan determinadas lecturas, los hechos del mundo exterior: deporte, política y  música. Fue a partir de los des(en)tierros que busqué la poesía como si fuera un diario, entusiasmo que hasta ahora me dura.

No se dinamita la palabra, se dinamitan los convencionalismos de la literatura fácil

-Ahora bien, poesía también es palabra ¿cuál es tu postura, tu compromiso ante esta otra cara de la moneda?

-Yo siempre considero que la escritura es una experimentación, entonces para mí, el enfrentamiento con la palabra, con el lenguaje es siempre una especie de combate donde uno tiene que pelear como escritor para que no se impongan las palabras, sino que uno reviente a la palabra para que diga lo que uno quiere exprese y no lo que la palabra convencionalmente expresa. Esto como ejercicio y como experimentación.

-Pero, viendo de cerca tus poemas no hay esa especie de dinamitización de las palabras del verbo ni los malabarismos verbales…

-No porque la palabra ya está dinamitada, no se puede dinamitar lo que ya no existe, pero si la convencionalidad, esa comodidad en la que ha caído la literatura, una literatura fácil para satisfacer. Por otro lado, mi poesía se puede considerar, aparentemente sencilla, relativamente fácil de leerse pero en realidad es muy elaborada, tanto que la pretensión es esa, que aparezca como algo sencillo para que cualquier despistado piense que escribir así es algo sencillo. El libro resuma un arduo trabajo de eliminación de rebabas para que quede un superficie limpia, y bonita además.

Entre Villahermosa y Ciudad del Carmen

El poeta Fernando Nieto Cadena reúne las dos condiciones que caracterizaron a los poetas izquierdosos de Latinoamérica: comprometido en lo político y detestado en lo literario, tanto que terminó en leyenda, no pedida pero aceptada porque, ya lo dice el viejo y manoseado refrán que “a caballo regalado no se le mira colmillo”.

Nació en Guayaquil, Ecuador, en 1947, pero por esos azares irrenunciables de la vida salió de su país donde dejó varios libros publicados y ganó el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade, quizá para que no lo extrañaran. Llegó a México en 1978 donde fue acogido por la institución que entonces regulaba el sistema cultural del país, el INBA, donde se ubicó dentro de la red de talleres literarios nacionales.

En esos menesteres andaba cuando visitó Tabasco con un lema bajo el brazo que enjaretaba a la menor provocación, “la poesía sólo sirve para acostar mujeres”, que en el medio cultural provinciano y pelliceriano de principio de los años ochentas era algo así como lanzar una bolsa de chile en polvo en tiempos de ventarrón.

Propios y extraños aceptan que de aquel taller pionero que ofreciera en la UJAT, surgió uno de los poetas esenciales de la poesía contemporánea de este terruño, Teodosio García Ruiz, y de manera indirecta, una larga camada de jóvenes creadores que están por demostrar lo aprendido.

Tras muchos años de vivir en Villahermosa, de pronto, olisqueó algunas briznas de mar que alentaron su temperamento de hombre afrocaribe y se fue a la Isla, Puerto y Ciudad del Carmen, en busca de mejores meneos y querencias con la poesía, de todo eso da cuenta su último libro.

“Duro con ella (1971/1996) 25 años de fatigosa poesía” terminó de imprimirse a finales de octubre bajo el sello de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) en su Colección Poetas de Hoy, como parte de la celebración del 45 Aniversario de su Autonomía que organiza desde octubre pasado.

Para la ocasión, el autor eligió como reseñistas a los poetas Teodosio García Ruiz, Silvia Ponce Jasso, y a este tecleador milenario, Juan de Jesús López, moderados todos por el director de Difusión Cultural de la UJAT,  Miguel Ángel Ruiz Magdónel.

La antología está acompañada –portada e interiores- con las fotos del sociólogo Javier Villegas Sierra y alcanza las ciento cincuenta páginas de papel cultural en un formato cuadrado.

Su “erotizada épica de la cotidianidad” será presentada hoy a las siete de la noche en el Auditorio del Instituto Juárez, y por tal motivo, la UJAT y Milenio Tabasco regalan siete ejemplares a los primeros lectores que se presenten en las instalaciones de esta casa editorial, por supuesto, con la edición de hoy en la mano.

 

Nota

Como se anota en el interior del texto, la entrevista fue publicada el año 2003 en la sección cultural del periódico Milenio Tabasco. Forma parte de un trabajo de compilación que vengo realizando en torno a la vida y obra del poeta Ecuamex.

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.