Desbordará mi corazón sobre la tierra

Y el universo será mi corazón

Vicente Huidobro

Vuelvo a decir: creo que ningún mexicano lo será

completamente si no se acerca -primero para conocerlo

y luego para amarlo- el arte maravilloso de nuestros antepasados

Carlos Pellicer

Las imágenes que componen una imagen creacionista

son imágenes de cosas reales unidas de tal manera

entre sí que llegan a producirnos la impresión de un mundo aparte.

Ramón Xirau

Para Nadiapris y Joaquín de Jesús

por la compañía y los reinos perdidos

Para Tabasco, el poeta mexicano Carlos Pellicer es cita obligada cada año entre el 16 de enero y el 16 de febrero, fechas que encierran como paréntesis simbólicos su natalicio y su fallecimiento. Desde la más humilde escuela hasta las instituciones culturales, los círculos intelectuales locales y los nacionales, llevan  y traen, suben y bajan el nombre, la vida y obra del escritor. Se le recuerda sobre todo porque se convirtió en uno de los picos más altos de las letras mexicanas del siglo 20 con su poesía, y también, porque fue autor de otros trabajos igual de monumentales como el Parque Museo de La Venta, que se admiran pero no recibe las lecturas de su obra literaria. Y es que, la disposicion operada en el museo y sus versos tiene para el poeta la misma naturaleza del asombro poiético como relata en el único documento que dejó, la carta escrita en septiembre de 1957 para su amigo Alfonso Reyes, donde el yo ficcional reverbera por el entusiasmo embebido de la poderosa corriente literaria creacionista que enarbolara Vicente Huidobro conocido como el más mago de los poetas. Con este vanguardismo surgido en la segunda década del siglo 20 Pellicer tiene más cercanías de las que se pueden ver a simple vista: su pasión por el vuelo y los aviones, el espíritu hispanoramericanista, pero sobre todo, ese deseo de prácticar el acomodo de las cosas del mundo para ofrecer otro mundo re-vivido desde lo poético. En suma, nos obsequió un espacio de conectivividad entre los reinos o mejor aún: un poema para meter el cuerpo, eso que Michel Foucault definió como Heterotopía, una de las más hermosas que tiene Villahermosa, ciudad del sureste de México.

En 1952 se inaugura el Museo Arqueológico de Tabasco, con este recinto, el maestro de América no solo despierta admiración internacional, coloca a Tabasco en la vanguardia nacional en materia de museos arqueológicos. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
En 1952 se inaugura el Museo Arqueológico de Tabasco, con este recinto, el maestro de América no solo despierta admiración internacional, coloca a Tabasco en la vanguardia nacional en materia de museos arqueológicos. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Veintiseis años dedicados a la obra museográfica

La prolífica y apabullante obra museística del maestro Pellicer se compone de diez museos plantados en todo el país y se puede decir que en este género creativo, a diferencia del literario, la inició en Tabasco donde realizó su primer trabajo: el antiguo Museo Arqueológico de Tabasco, inaugurado en 1952. De este legado destacan, por supuesto, el Parque Museo de La Venta donde se exhiben en un ambiente natural y al aire libre las esculturas monumentales producidas por los olmecas, varios siglos antes de nuestra era. Este recinto donde el poeta desborda su capacidad creativa, elogiado y descrito como Ecomuseo, fue inaugurado el 4 de marzo de 1958 y sigue vigente. Este año 2017 cumple 59 de existencia, casi los mismos que tenía el poeta cuando lo realizó llevando a cabo una especie de instalacion poética viviente donde jugó con la monumentalidad trimensional prestada por nuestros antepasados, y con la luz y las sombras del paisaje natural.

En esa lista de trabajos museísticos figuran además: el Museo Frida Kahlo en la casa que habitó la artista en Coyoacán, Ciudad de México, el Museo Anahuacalli, integrado por las colecciones prehispánicas del muralista Diego Rivera, y el Museo Regional de Antropología que alberga más de 9 mil piezas de casi todas las culturas precolombinas que se desarrollaron en territorio mexicano, y el último recinto que creó pero no alcanzó a ver inaugurado.

Como se sabe, el poeta nació el 16 de enero de 1897 en la antigua San Juan Bautista –hoy Villahermosa-, y falleció a los ochenta años el 16 de febrero de 1977 en la Ciudad de México, tres años antes de que se inaugurese el Museo Regional de Antropología que se encuentra a orillas del río Grijalva, en la zona cultural CICOM, donde vivió bajo una de las escaleras según se relata en la Casa Museo de la familia Pellicer. Este 2017 se conmemora el 120 Aniversario de su natalicio y el 40 Aniversario luctuoso. Se dice que la mejor forma de recordar a un poeta es leyendo sus obras. En el caso del maestro Pellicer los museos son parte de su obra y esta es una lectura de ese apartado.

El Parque Museo de La Venta, recinto elogiado y descrito como el primer “ecomuseo” del país, fue inaugurado el 4 de marzo de 1958 por lo que cumple 59 años de existencia, casi los mismos que tenía el poeta cuando lo diseñaba. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
El Parque Museo de La Venta, recinto elogiado y descrito como el primer “ecomuseo” del país, fue inaugurado el 4 de marzo de 1958 por lo que cumple 59 años de existencia, casi los mismos que tenía el poeta cuando lo diseñaba. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Al revisar la cronología vital del autor de Práctica de vuelo, sorprende su vitalidad. Al ritmo de su creación y publicación literaria, sus relaciones intelectuales, políticas y sus inumerables viajes, sumaba la gestión y creación de museos, algunos de ellos simultáneos. Esta actividad arrancó en 1951 con el antiguo Museo Arqueológico de Tabasco y lo mantuvo durante 26 años hasta sus últimos días. Para el poeta, no cabe la menor duda, a la creación de un museo correspondía el mismo enigma y esfuerzo productivo de un poema, la misma entramada cosmovisión y fervor de sus poemarios. Tanto su vida y su talante como el telurismo de su poesía, estaban impregnados de la aspiración de la monumentalidad y el paisaje. Un ejemplo que ilustra esta similitud literaria y museística fueron sus descripciones del Parque Museo de La Venta al que llamó museo-poema de siete hectáreas con versos milenarios encuadernados en misterio.

Los años de formación museográfica

Hay muy pocos rastros de los inicios sobre la actividad creadora pelliceriana en materia de museos. Fue un viajero precoz que por su disposición siempre abierta a la experiencia e innovación creativa se puso en contacto muy rápido con las nuevas ideas de su tiempo. Por los datos biográficos se sabe que en 1923 viaja becado por el gobierno mexicano para conocer y estudiar los museos europeos. De acuerdo con lo que apuntó su secretario y amigo Carlos Sebastián Hernández en la conferencia Carlos Pellicer y el antiguo Museo de Tabasco, el tabasqueño fue discípulo en París de Paul Rivet. El etnólogo francés  fue autor de la teoría interracial según la cual el origen de la población del continente americano se debió a las migraciones de diversos puntos como Asia, Australia, Polinesia y Melanesia, ideas que perfiló años más tarde en el libro Orígenes del hombre americano (1943). En esencia no se sabe cómo surgió y se depuró en Pellicer la vocación museografica pero los posibles resultados de esta formación se verían tres décadas después, cuando llega a Tabasco para encabezar la reconstrucción del antiguo Museo de Tabasco, promovido por el gobernador y polígrafo Francisco J. Santamaría, otro figurón de la época.

Su viaje por el viejo continente le tomaría tres años de su vida juvenil. Durante ese tiempo se formó como poeta pero también se informó de las recientes ideas museográficas que, ya maduro, modificaría guiado por su sensibilidad hacia el paisaje y la poesía hispanoramericanista. El Parque Museo de La Venta es el ejemplo más representativo para ilustrar esta conceptualización que hoy se conoce como Ecomuseo: a orillas de la Laguna de las Ilusiones, en un terreno de unas siete hectáreas levantó un paisaje de resminiscencia selvática, y ahí mismo, en un nuevo ecosistema poético-arqueológico dispuso las piezas colosales que trasladó desde La Venta, comunidad de Huimanguillo, municipio de Tabasco.

Solo un poeta que se declaraba hijo del trópico, impregnado del hispanoamericanismo telúrico e ideológico podía concebir semejante proyecto que se adelantó a las corrientes museísticas de su tiempo. No faltó quien lo calificara como un improvisado pues la irreverente configuración de asociaciones de su idea vanguardista de museo al aire libre, iba contra la idea de museo cerrado o de reproducción de la fisonomía del trazo original, que impera en los círculos especializados desde el siglo pasado. La distintas ciencias que estudian las culturas vivas y muertas tienen sus razones fundamentadas.

Hay muy pocos rastros de los inicios sobre la actividad creadora pelliceriana en materia de los museos, sin duda influyeron su sensibilidad hacia el paisaje, la poesía americanista y proclamada desde el creacionismo de huidobriano, que a su vez estaba influido por el surrealismo. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Hay muy pocos rastros de los inicios sobre la actividad creadora pelliceriana en materia de los museos, sin duda influyeron su sensibilidad hacia el paisaje, la poesía americanista y proclamada desde el creacionismo de huidobriano, que a su vez estaba influido por el surrealismo. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

La coincidencia y el primer trabajo

La arqueóloga y directora del Museo Regional de Antropología Rebeca Perales dio a conocer en enero de 2007 un documento inédito que puede ayudar a entender el momento, y hasta la curiosa forma de escribir del autor del Diccionario de Mejicanismos y Americanismos, el mismo que funda lo que hoy conocemos como la Quinta Grijalva:

Desde que entré en el Gobierno de Tabasco tuve la idea que habíamos compartido Ramírez Garrido i yo en tiempos mui anteriores de fundar i crear un museo en el estado, para guardar tanta joya arqueológica perdida en diversas regiones del mismo; i así, desde el primer momento puse atención a realizar la idea, de tal suerte que antes de terminar el primer año de gobierno, al rendir mi primer informe, el 15 de septiembre de 1947, inauguré el Museo de Tabasco, como una de las obras llevadas a cabo por la administración i se nombró encargado de él al artista Ángel Gil, que se ocupó de ir reuniendo i enlistando las piezas que pudimos conseguir; muchas de las cuales fueron cedidas por él mismo; de ordenarlas conforme se iban adquiriendo y de ir acondicionando el local. La función e inauguración se hizo en una parte del edificio que ocupa la biblioteca “Martí” en la esquina de Madero y Zaragoza Sur, frente al Parque “Juárez”, edificio que ante fue “El Verbo Encarnado” en la época porfirista luego de las Ligas de Resistencia del tiempo garridista i por lo mismo de propiedad de la Nación.

Fue la coincidencia de dos grandes de la cultura lo que propició el inicio de ese proyecto tan importante para la cultura en la tierra, donde no había ocurrido nada semejante en magnitud desde el siglo 19 cuando se inauguró el Instituto Juárez. Hay neceario decir que, entre ese año y el último museo que se inauguró en Tabasco, pasaron más de 40 años para que se pudiera consolidar la red de museos que tiene el estado en el inicio del siglo 21.

El primer museo de Tabasco al que alude el maestro Santamaría fue el que conociera el escritor Carlos Pellicer Cámara un año después. Lo visitó antes de que lo trasladaran al sótano de la Escuela Tecnológica, una casona construida probablemente a principios de siglo 20 en los terrenos que hoy ocupa el estacionamiento público, al pie del Puente Peatonal “Manuel Pérez Merino”. En 1950, Pellicer se entrevista con el gobernador y le platica su idea de desarrollar un verdadero museo. Recibe de Santamaría 5 mil pesos de las arcas del gobierno, y para darle carácter oficial a su proyecto, Pellicer consigue el respaldo del Instituto Nacional de Historia y Antropología (INAH). Esta institución lo nombró el 27 de junio de 1951 comisionado para organizar y dirigir en representación del INAH el Museo de Arqueología de Tabasco. Con su oficio bajo el brazo, retorna a su estado natal. Cuando el poeta llega a Tabasco ya era un hombre grande, como se dice en Tabasco, tenía 54 años ¿Por qué pasó tanto tiempo para que iniciara esta etapa creativa? En el fondo, se puede entrever que, si hubiese iniciado antes no habría tenido ni las relaciones políticas ni la importancia pública. Ya era el maestro Carlos Pellicer, se daba el lujo de enfrentarse a los políticos y de intimidar a los intelectuales con sus desplantes socarrones.

La etapa más productiva en cuanto a creación de museos está entre los 1951 a 58 del pasado siglo. En menos de ocho años Pellicer coordina y levanta cuatro museos. Es en ese periodo cuando se crea el Parque Museo de La Venta. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
La etapa más productiva en cuanto a creación de museos está entre los 1951 a 58 del pasado siglo. En menos de ocho años Pellicer coordina y levanta cuatro museos. Es en ese periodo cuando se crea el Parque Museo de La Venta. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

El nuevo museo planeado y cuidado por el poeta se inauguró el 9 de noviembre de 1952. Contaba con once salas, uno de sus lados estaba orientado hacia la Plaza de Armas y el congrario a este hacia el río Grijalva. El acervo arqueológico, para mantener su enigmático esplendor, debía mantenerse en contacto con otros elementos ancestrales: el agua, los árboles, la tierra y la fauna. Este especie de postulado hermenéutico de los reinos fue muy importante en la obra museística pelliceriana. Al menos en los museos que fundó en su tierra natal siempre estuvo presente. El Parque Museo-poema con la selva y la laguna, en tanto que, el Museo Arqueológico -en sus dos sedes-, junto al río Grijalva.

Pellicer ha comprendido que la tarea sustantiva de un organizador de museo es humanizar el pasado, o sea, acercarlo como vivencia espiritual y artística al hombre de nuestros días. arqueólogo Paul Westheim. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Pellicer ha comprendido que la tarea sustantiva de un organizador de museo es humanizar el pasado, o sea, acercarlo como vivencia espiritual y artística al hombre de nuestros días. arqueólogo Paul Westheim. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Éxito mundial del primer museo arqueológico

A las piezas del primer museo Pellicer le agrega su propia colección, además de las que obtiene de otras instituciones y museos. Convence a sus amigos como el pintor Diego Rivera y el filósofo Antonio Caso para que le donen sus acervos, y a muchos tabasqueños prominentes y humildes para que cedan al museo las obras que atesoran en las vitrinas de las casas. Su pasión fue un activismo que tocó puertas y convenció gentes. Recibía muchas piezas en calidad de préstamo que nunca devolvía porque, cuando alguien pasaba a recoger las obras cedidas provisionalmente, los convencía de lo hermosas que se veían expuestas y de la importancia que tenía el museo para la Villafea. Desde sus primeros intentos, se puede decir que el antiguo Museo de Tabasco fue un museo colectivo. Pellicer solo redondeó, “engatusó” y hasta provocó este sentimiento general. El museo alcanzó rápidamente notoriedad nacional e internacional. Entre sus visitantes distinguidos, de los que hay referencia documental, están el arqueólogo Paul Westheim quien escribió un testimonio arto elogioso:

En el museo de Tabasco en Villahermosa, las obras del México antiguo están presentadas de tal manera que el visitante cree encontrarse en un museo de arte. Gracias a la sensibilidad artística de Carlos Pellicer los muchos objetos que llenan las once salas revelan, asombrosamente, su esencia creadora. Pellicer ha comprendido que la tarea sustantiva de un organizador de museo es humanizar el pasado, o sea, acercarlo como vivencia espiritual y artística al hombre de nuestros días.

Y más adelante, en ese mismo texto publicado en la Revista Universidad de México en el número de agosto de 1955, apunta: Quiero hablar de lo más emocionante que hay en él: de la sala de La Venta en el sótano del extenso edificio. Ordenada con suma objetividad y reserva, deja hablar las obras expuestas en ella su propio lenguaje. Así se logra que aquellos símbolos sagrados produzcan, según la voluntad de sus anónimos creadores, un efecto avasallador, el efecto de lo sobrehumano.

El poeta de América no sólo despierta admiración internacional, coloca a Tabasco en la vanguardia nacional en materia de museos arqueológicos pues se adelanta más de diez años a la creación del Museo Nacional de Antropología. Así lo expuso la doctora Rebecca B. González Lauck en su ponencia presentada en la mesa redonda “Carlos Pellicer: el rescate del patrimonio arqueológico, su impacto cultural y económico” celebrada durante el 39° aniversario del Parque Museo La Venta en marzo de 1997:

Así, en vanguardia museográfica, Don Carlos logra presentar un conjunto de materiales culturales prehispánicos procedentes de buena parte del territorio mexicano: teotihuacanos, tarascas, totonacas, mayas, olmecas, entre otros.  Cabe resaltar, que en 1952 no existía el Museo Nacional de Antropología en el parque Chapultepec de la ciudad de México, el cual se formó más de una década después. Por ello, el Museo Arqueológico de Tabasco fue calificado como “uno de los conjuntos más valiosos del país” en su momento (Ramírez y Sánchez 1978:27).

Hasta ahora, no se conoce un documento donde el poeta haya planteado su postulado, salvo una carta enviada a su amigo Alfonso Reyes y su poesía que permite especular que más que una teoría arqueológica el poeta se decantó por un principio poético. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Hasta ahora, no se conoce un documento donde el poeta haya planteado su postulado, salvo una carta enviada a su amigo Alfonso Reyes y su poesía que permite especular que más que una teoría arqueológica el poeta se decantó por un principio poético y su inmenso amor al paisaje. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Los trabajos previos del monumental poema-arqueológico

Pero la obra museística apenas comenzaba con este recinto que se mantuvo 25 años en su primera sede, antes de que en 1980, tres años después de la muerte del poeta, se inaugurase el edificio que hoy se conoce como Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara, en la zona cultural CICOM, donde se le rinde homenaje cada año cuando se cumplen las fechas de nacimiento y fallecimiento, y se le ofrecen discursos y coronas de flores al pie de la estatua de bronce que monumentaliza su fisonomía de anciano-chontal con más de dos metros de altura en la explanada.

El poeta mantiene activo el proceso de su obra y su fama crece. En 1953 es elegido miembro de número de la Academia de la Lengua Mexicana. En el 56 publica su libro Práctica de vuelo, y todavía se da tiempo para fundar el Museo de la Universidad de Sonora, en la ciudad de Hermosillo. La etapa más productiva en cuanto a creación de museos está entre los años 1951 al 58. En menos de ocho años Pellicer coordina y levanta cuatro museos. Es en ese periodo cuando se gesta y consolidad el poryecto del Parque Museo de La Venta. Aunque el ecomuseo se inaugura en 1958, Pellicer venía pensando en el desde 1951 cuando, en compañía del gobernador Santamaría realizó una visita a uno de los centros político-religioso más importantes de los olmecas como se documenta en diversas fuentes como el libro-guía “Un paseo por el Parque-museo de La Venta” de Lorenzo Ochoa y Olaf Jaime y “Cuarenta años del Parque Museo-Poema de La Venta” de Julio César Javier Quero.

No es desconocido el motivo del traslado de las piezas colosales de La Venta, Huimanguillo, a la capital tabasqueña, Villahermosa. Hay memoriosos y el libro arriba citado. El poeta Ramón Bolívar señala que fue consecuencia de la devastadora petrolización del territorio tabasqueño. En especial esa zona estaba expuesta y enfrentaba una inminente destrucción: acosada por los nuevos asentamientos urbanos, y la presencia de PEMEX que construiría una refinería y una pista de aterrizaje.

En 1958, se inaugura su museo-poema de La Venta con el que maravilla al tiempo que sorprende por la disposición de las piezas monumentales distinta a la orientación que tenían en el sitio original. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
En 1958, se inaugura su museo-poema de La Venta con el que maravilla al tiempo que sorprende por la disposición de las piezas monumentales distinta a la orientación que tenían en el sitio original. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

En ese mismo sentido aunque morigerados, Ochoa y Jaime, señalan que las instalaciones de la refinería y la apertura de una pista de aterrizaje muy cerca del centro de la ciudad Olmeca habitado entre los años 1200 y 400 a. de C., no solo han modificado su ambiente natural sino que han arrasado con muchos de los vestigios construidos por esa cultura.

Más todavía, a causa de ello, aunque no de la manera más adecuada, -colocan los autores sin mucho entusiasmo su percha crítica al poeta- se buscó salvar la integridad de los monumentos descubiertos trasladándolos de su lugar original al que actualmente ocupan.

La magia del reino natural que conocieron los olmecas se mide en cuatro puntos cardinales: altura, hojas, luz y sombras. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
La magia del reino natural que conocieron los olmecas se mide en cuatro puntos cardinales: altura, hojas, luz y sombras. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Se tiene que admitir que en parte la crítica es razonable. La preocupación fervorosa y osadía del maestro causaba incomodidad en las autoridades y especialistas federales encargadas del patrimonio arqueológico. Por otro lado, más que una reconstrucción del centro ceremonial La Venta, Pellicer se proponía una recreación poético-atmosférica. De hecho, si se toma en cuenta lo que comentan otros especialistas se podría pensar que el poeta había pactado una presentación de las piezas parecida a la que tenían en la zona quizá con el fin de que le dieran rienda suelta para hacer cambios de última hora.

González Lauck en aquella misma ponencia de 1997, sostuvo:

A pesar de que originalmente Pellicer había propuesto que la disposición de las esculturas en el PMLV (Parque Museo de La Venta) guardaría similitud, en términos de orientación y agrupación con la que presentaba en la zona arqueológica, esto no se llevó a cabo.  No se han encontrado documentos que expliquen la racionalización detrás de la original organización de las esculturas en el PMLV.  Es un hecho que la disposición que guardan las esculturas en el PMLV, no refleja la original de la antigua ciudad olmeca de La Venta.

Más que una reconstrucción del centro ceremonial La Venta, Pellicer se proponía una recreación poético-atmosférica. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Más que una reconstrucción del centro ceremonial La Venta, Pellicer se proponía una recreación poético-atmosférica. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Parque Museo de La Venta: un poema para meter el cuerpo

Cómo sea, en los libros que relatan la experiencia de este periodo, apuntan que el creador tabasqueños mantuvo una constante actividad de gestión ante autoridades locales y nacionales desde 1951 hasta 1955, cuando entrega al entonces gobernador Manuel Bartlett el plano del terreno donde serían colocados los monumentos colosales. Recibida la autorización del INAH en 1956 inicia los trabajos el Parque Museo  de La Venta: con prontitud entrega planos, proyectos y hace las gestiones para el traslado de los monolitos a la fea Villahermosa. Este nuevo proyecto lo vigoriza, como se puede observar en la carta que escribió a su admirado Alfonso Reyes:

Cuando yo regrese a la capital iré a verte y te platicaré de la cosa en que ando metido: aquí ando moviendo y transladando milenios hasta de 38 toneladas. ¡Oyeras como crujen! Y cuando se acomodan sobre la plataforma del “Mack”, el que sigue crujiendo soy yo. Figúrate que cuando moví la Gran Piedra Triunfal —ésa de 38 toneladas— pasé la noche sentado pensando que la formidable escultura venía por la carretera a razón de 20 kilómetros por hora y desde una lejanía de más de 150 kilómetros. Ya he trasladado 15 monumentos. Me faltan aún 5 esculturas —mudé dellas de cerca de 50 toneladas —ociosidades del volumen —más un sepulcro megalítico y un gran sarcófago atascado de siglos—. He tenido que ponerme a régimen para envejecer lo suficiente y estar a tono con estas piedras maravillosas que por ser casi desconocidas, cuando yo dé por terminada la mise en public, asombrarán a los mundos.

Si ponemos especial atención a esta carta emocionadísima y juguetona que dirige a Reyes sobre el parque museo-poema podemos entender a un poeta singular, hecho de un solo palo como se dice en Tabasco: su praxis poética es también su filosofía de vida. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Si ponemos especial atención a esta carta emocionadísima y juguetona que dirige a Reyes sobre el parque museo-poema podemos entender a un poeta singular: su praxis poética es también su filosofía de vida. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

El poeta y museógrafo tenía entonces 60 años, estaba en plena madurez intelectual y creativa, el creacionismo lírico de su juventud ahora desbordaba los cauces de su espíritu y de su anciano cuerpo. Si ponemos especial atención a esta carta emocionadísima y juguetona que dirige a Reyes sobre el parque museo-poema podemos entender a un poeta singular, hecho de un solo palo como se dice en Tabasco: su praxis poética es también su filosofía de vida. Pellicer Cámara cumple a cabalidad con la cara disposición poiética. El temple creativo de aquel Pellicer que escribió en el libro, Estudio, durante su viaje a Brasil: Jugaré con las casas de Curazao,/ pondré el mara a la izquierda/ y haré más puentes movedizos,/ lo que diga el poeta, es el mismo temple creativo y juguetón del creador de museos. Pero a diferencia de su poesía textual, el poeta esta metido en la construcción, en pleno acto creacionista, de un poema que a la manera de los artistas contemporáneos no levanta con palabras sino con piedras que traslada, con árboles que siembra, con una laguna que encuentra, con aves y especies que convoca. Está creando un inmenso poema como una instalación conceptual donde se puede meter el cuerpo. De ahí que, dejara pistas para entrar y caminarlo: coloca pequeñas huellas de pisadas descalsas, insinuando que era necesario meterse desnudo. Pellicer propone una conectividad, o mejor aun, una conectivividad de alusiones para sentir el entorno.

El creacionismo literario de Huidobro

El creacionismo poético es un movimiento hispanoamericano de vanguardia literaria impulsado por el poeta Vicente Huidobro en la tercera década del siglo 20. En sus postulados este movimiento poético señala que un poema será siempre nuevo, surgirá del espíritu (opera una desrealización) del mismo modo que la naturaleza crea un árbol. Esta posición implicaba la libertad del poema frente a la realidad, incluida la liberación de la anécdota del propio autor (opera una despersonalización) y consideraba al poeta como un pequeño dios que no imita la realidad sino que creaba nuevas realidades además del énfasis en los efectos visuales como el de la topografía.

En su ensayo Teoría y práctica del creacionismo (publicado en 1959),  Ramón Xirau aclara esos puntos que son la quintaesencia huidobriana. Por un lado,  las imágenes que componen una imagen creacionista son imágenes de cosas reales unidas de tal manera entre sí que llegan a producirnos la impresión de un mundo aparte. Por otro, el creacionismo es heredero de esa sustitución de Dios por el poeta que propone y se gesta en el romanticismo y simbolismo, fechada entre medio siglo 19 y 1913, cuando: Los poetas han querido ser creadores en el sentido más radical y absoluto de la palabra. Ya no se conforman, como el poeta “pararrayos celeste” de Rubén Darío, con ser la voz inspirada por la divinidad. Quieren ser esta divinidad misma.

Estos postulados, sobre todo el último, podrían sugerir un conflicto al aplicarse en la explicación del poema-museo pelliceriano pues el tabasqueño es ante todo un hombre religioso que nunca dejó de serlo. Entonces ¿qué es lo que sustituye Pellicer?. Al construir un poema-viviente ¿se erigía en un pequeño dios? Hay una contradicción entre la desarrealización que exige creacionismo y el uso de los elementos reales utilizados por Pellicer? Y, ¿cómo se puede esperar una despersonalización en un autor con un fuerte carácter poético cuyo principal rasgo es la monumentalidad?

La puesta en práctica de la desrealización creacionista que hace Pellicer consiste en la creación de un poema terrestre hecho con piedras, árboles  y animales. No es un museo-poema donde se elimina el yo-piedra, el yo-agua, el yo-sol, el yo-flor. Es un poema terrestre donde se sale el yo y se quedan los elementos o más bien, se ponen a platicar los elementos y se invita a pasar a los otros a escuchar. Se abandona la noción del yo antropocentrico y se aspira a un de yo esférico -que se sale del centro para estar en el todo-, la impersonalidad estética. El poema terrestre absorve al autor y lo libera. Parafrasenado a lo que plantea Guillermo Sucre en La máscara, la transparencia, lo que el poeta busca, en realidad es que todos se reconozcan en la monumentalidad, en la piedra, en el árbol, en las sombras y luces, en el bochorno, en el rugido, en el verde, en la altura, en el silencio. Esta colocación, este diálogo siempre lleva como condición mirar todo lo dispuesto en el terreno como arte, el arte maravilloso de nuestros antepasados, para sustituir el deseo de mirar las piedras monumentales como objetos cargados de deificaciones.

La impersonalidad del poeta no debe confundirse con la con al experiencia de la enajenación en la sociedad contemporánea: hecha de uniformidad, exhibicionismo del yo e idolatría a supuestos seres excepcionales. Dice Sucre:

La impersonalidad estética es un rechazo implícito. Ni represión del yo ni sublimación, sino verdadera liberación: inventarse en los otros y descubrirse en ellos. ¿No es, entonces, el ejercicio de la imaginación, lo cual trae consigo el rescate de los poderes del lenguaje aún no arruinados por la manipulación ideológica, la obra vista como juego del deseo, como la reconciliación del cuerpo emblemático del texto y el cuerpo emblemático del mundo.

Para este mismo autor, la impersonalidad del poeta, léase: la aspiración de ser un pequeño creador, -colocando piezas de 30 toneladas en el edén de una ciudad fea en el sureste o pequeñas artesanías en el Nacimiento decembrino que preparaba en Las Lomas- encierra rebelión, conciencia crítica.

Conectarse imaginativamente en la realidad viviente

La carta que dirige Pellicer a Reyes es la única clave que se tiene para entender el procedimiento creativo museístico del poeta. En esa carta-programa están aludidos el creacionismo museográfico, esa instalación poemática, la conectivividad de alusiones simbólicas, temporales y vegetales, que desconcierta a especialistas prominentes como González Lauck, quien –como ya se anotó arriba- señala que no se han encontrado documentos que justifiquen las razones de la disposición de las piezas. En esa carta Pellicer anotaría:

Pero hombre: Figúrate un poema de siete hectáreas con versos milenarios y encuadernado en misterio. Naturalmente a orillas de un lago con algunos errores llamados cocodrilos. La Setimana ventura soltaré allí catorce venados que le darán rápida puntuación a tan magnífico texto. Aquí en Tabasco ya sabes que se hila muy delgado. Cuando vas a cortar una flor, se te va pues resultó mariposa, y viceversa. No somos culpables. ¡Allá el sol! En el mismo predio estoy organizando un zoológico con las solas especies tabasqueñas. Tenemos un pájaro que es como la paleta olvidada de un pintor muy joven. También el tapir que es un proyecto descalificado de rinoceronte. Con muy poco esfuerzo completaré la botánica y desa manera los tres reinos estarán en mí y te digo en mí porque ya toda esta negocia es parte de mi cuerpo.

El crítico literario Alfredo A. Roggiano al hablar de su obra poética señala sin querer la otra cara creativa del maestro tabasqueño. En su ensayo recopilado en la antología Tópicos y Trópicos Pellicerianos, Roggiano señala que, al contrario del creacionismo de Huidobro, el creacionismo de Pellicer no elimina la realidad pre-existente sino que se inserta imaginativamente en el referente y lo re-crea y restituye en la poiesis. La disposición poietica pelliceriana es la misma ante la poesía y ante la vida, disposición entendida al modo de la ordenación de sus elementos líricos en el verso y al modo de una destreza de los elementos en el museo más cercano al poema que creó. Frente a la página en blanco o frente al terreno baldío, Pellicer re-creaba. Las dos caras de su disposición poética están regidas por los conceptos de belleza, voluntad monumental y el enigma de los reinos.

El creacionismo de Pellicer no elimina la realidad pre-existente sino que se inserta imaginativamente en el referente y lo re-crea y restituye en la poiesis. Alfredo A. Roggiano, crítico literario. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
El creacionismo de Pellicer no elimina la realidad pre-existente sino que se inserta imaginativamente en el referente y lo re-crea y restituye en la poiesis. Alfredo A. Roggiano, crítico literario. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

Pellicer no actuaba como un especialista –aunque riguroso-, sino como un poeta, un creacionista museográfico, lo que le permitía sacrificar en parte la verdad de la belleza, y la ortografía topográfica a los valores poéticos del paisaje. El parque-museo se inaugura el 4 de marzo de 1958.

La investigadora y exdirectora del Ecomuseo, Graciela Beauregard Solís, lo reconocería como un espacio viviente. Beauregard coincide con lo que señala Roggiano: Pellicer insertó imaginativamente la realidad pre-existente: las esculturas, la vegetación, y restituye sus contenidos a través de una sensible red de interconexiones simbólicas y visuales que se pueden, sentir: la poderosa sonoridad del rugido del jaguar, el chillido de los saraguatos, la tramazón de luces verdes y sombras húmedas. Al peso ancestral de las rocas y los símbolos de las cultura desaparecida corresponde en espesura y altura la de los árboles. El tiempo se filtra como la lluvia o como el viento entre los visajes y en el suelo se pudre el reino de siglos como una nimiedad más.  Dos palabras que definen este ecosistema hermenéutico son: conectividad y ritual. De ahí que, un visitante puede ser apabullado y quedarse en el espectáculo del asombro o sumergirse, darse tiempo para conectarse con todo lo que ofrece el ecomuseo y ser parte de la fabulación de la humanidad a través del arte. En su texto Datos históricos sobre el Parque-Museo de La Venta la especialista publicado en el 2007, anotaría con precisión:

En este lugar se reproducen desde organismos microscópicos, hasta peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Mención especial tiene la existencia del jaguar (Panthera onca) considerado como una deidad por el pueblo olmeca.  Así lo evidencia la representación de este animal en muchas de las esculturas de basalto del museo. El Área Arqueológica cuenta con 31 esculturas monumentales hechas de basalto principalmente,  que  se  clasifican  en  tres grupos: tronos, estelas y cabezas colosales (De la Fuente, 1995). El museo también cuenta con más de 150 especies de flora de importancia ornamental, medicinal, maderable y comestible. Entre éstas destacan el árbol del hule (Castilla elastica), que es el árbol que le dio nombre a los creadores de esta cultura, el cacao, (Theobroma cacao), la ceiba (Ceiba pentandra), árbol sagrado de los mayas, el cedro (Cedrela odorata), el palo mulato (Bursera simaruba) y la maca blanca (Vochysia hondurensis). Esta colección botánica rodea a todo el museo, favoreciendo que diferentes formas de vida aniden y se reproduzcan en este espacio viviente.

Por supuesto que los científicos de la arqueología tienen razón -él lo sabía- y claro que Pellicer, también, tenía razón. En uno de los pocos documentales que se conocen donde habla sobre su pasión creadora volcada sobre el Parque Museo de La Venta, señala: La ciencia se rectifica pero el arte sigue siendo lo mismo hace tres mil años y veinte mil después. Pellicer, ofreció un espacio de conectividad de sugerencias -asociaciones inesperadas-, el paseo como un ritual -vagabundeo y celebración- con el arte viviente. Un poema con piezas milenarias, colosales y especies vegetales que se podía caminar y celebrar. Esta disposición-instalación era muy cercana a ese otro diminuto montaje -disposición espacial y simbólica- que Pellicer realizaba como ritual espiritual cada año en su casa de la Ciudad de México: el nacimiento.

Es necesario señalar que de aquella recreción museográfica pelliceriana de 1958 queda muy poco, y es probable, que lo que de ella aún se puede encontrar será desmontado en un futuro cercano para proteger los monolitos: desde 1972 se anunció el riesgo que enfrentan las piezas por el fenómeno del intemperismo. Por otro lado, los distintos gobiernos estatales y municipales le han mutilado espacio al Parque-museo, lo separaron de la laguna, y ha sufrido diversas alteraciones en el sentido del recorrido original. Las modificaciones más notorias ocurrieron en 1994 y según los documentos recopiladas por Julio César Javier Quero en su libro Cuarenta años del Parque Museo-Poema de La Venta, la protesta de la comunidad cultural se convirtió en noticia nacional.

El último museo

Volvamos al antiguo Museo Tabasco. Entre tanto trajín, preocupaciones intelectuales, públicas y creativas, Pellicer nunca dio por concluido el proyecto de Museo de Tabasco. Desde 1973 o 74, comienza a planear la construcción de un nuevo edificio para lo que tenía pensado se llamaría Museo Arqueológico de Tabasco. Los motivos para dejar la vieja casona, una de las pocas construcciones antiguas que se mantenía en pie, fueron la falta de espacio y la necesidad de contar con aulas, laboratorios y talleres de investigación que complementarían el uso y aprovechamiento de este sistema de comunicación social a través de la participación de profesionales de las diversas áreas de la investigación antropológica.

Pellicer, como fundador de museos no actuaba como un especialista –aunque riguroso-, sino como un creacionista, lo que le permitía sacrificar en parte la verdad de la belleza, y la ortografía topográfica a los valores poéticos del paisaje. Fotos de Juan de Jesús López, 2017
Pellicer, como fundador de museos no actuaba como un especialista –aunque riguroso-, sino como un creacionista, lo que le permitía sacrificar en parte la verdad de la belleza, y la ortografía topográfica a los valores poéticos del paisaje. Fotos de Juan de Jesús López, 2017

La construcción del nuevo edificio arrancó por fin en 1975 con el proyecto arquitectónico de Jaime Ortiz Monasterios. El proyecto original de Pellicer no tenía contemplado el techo, pues de acuerdo con sus planes sería un museo que en el centro estaría descubierto y con vegetación rebosante, pero se convenció al maestro para cubrir la parte alta del edificio y proteger el acervo de la inmensa humedad supondría la cercanía del río Grijalva y las lluvias torrenciales.

El 16 de febrero de 1977 muere el poeta y museógrafo, el hombre que aseguraba que en su sangre navegaba lo más antiguo de México, dos antes de que se concluyeran los trabajos definitivos de la construcción que albergarían uno de sus sueños monumentales. En 1980, en el tercer Aniversario Luctuoso de su fallecimiento se inaugura el Museo Regional de Antropología “Carlos Pellicer Cámara”.

Su formación especializada fue escasa pero se potencia con el empuje de los tiempos que le tocó vivir, una época privilegiada porque fue fundacional y nacionalista, en su sentido más poderoso, para todo el país al menos en dos de sus aspectos: culturales y políticos. Había que resguardar el pasado y fortalecer la identidad. Pellicer lo sabía (…), la arqueología histórica y estética es un estímulo enérgico para la verdadera estimación de la Patria, escribió a un funcionario estatal. En la primer Guía Oficial del Museo de Tabasco, apuntaría que lo más hondo que deja la humanidad al desaparecer como pueblo, nación o cultura, es el arte. Allí encontramos todos los valores del espíritu, sobre todo cuando el arte traduce una religiosidad. Monumentalidad y religiosidad, dos de los temas más caros al poeta tabasqueño.

Notas

1.- Gran parte de este texto fue publicado originalmente en el libro “Lo que diga el poeta… apreciando a Carlos Pellicer, publicado en el 2007 por el Ayuntamiento de Centro. Pero en definitiva se trata de un trabajo en proceso al que se sumará mucha más información.

2.- Agradecemos a las autoridades culturales del Parque Museo de La Venta, al Instituto Estatal de Cultura (IEC) y al Instituto Nacional de Antropología permitan la difusión sin fines de lucro de las imágenes del Ecomuseo tabasqueño.

3.- Además de los libros citados dentro del texto, otras fuentes de importancia para la redacción del mismo son:

-Teoría y práctica del creacionismo, ensayo de Ramón Xirau publicado en la Revista de México, en abril de 1959, que se puede encontrar siguiendo este link http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/ojs_rum/index.php/rum/article/view/7366/8604

-La máscara, la transparencia. Ensayo sobe poesía hispanoramericana, Guillermo Sucre. FCE, 1985.

-Cuarenta años del Parque Museo-Poema de La Venta. Intruducción y Compilación de Julio César Javier Quero. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1997.

 

 

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.