La ciencia no están reñidos con la tradición

La señora Delia Gómez Gómez tiene el típico semblante de las mujeres tabasqueñas de la sierra, descendientes de la cultura chol: morena, pequeña de estatura, gestos sobrios. Cuando saluda presenta una sonrisa pero uno sabe que es una sonrisa precavida porque en el intercambio apenas entrega la punta de los dedos que quita de inmediato. Sin embargo, tan pronto como llegan a los recuerdos, su plática tienen la magia antigua de las mujeres que conocen esos dos territorios frutales, la tierra y el cuerpo de la mujer.

La ciencia no está reñida con la tradición, foto de Juan de Jesús López
La ciencia no está reñida con la tradición, foto de Juan de Jesús López

Habla en español, domina la lengua chol en la variante de Tila como dicen los especialistas, y representa a un grupo mujeres que cultivan especies naturales, comestibles y medicinales siguiendo la vieja tradición del traspatio.

La señora Delia Gómez Gómez es de las mujeres que apenas estudiaron la primaria pero sabe que la ciencia y el conocimiento no están reñidos con la tradición.

Por eso, y porque estudiar enfermería fue uno de sus sueños, aceptaría con agrado la capacitación para ejercer el oficio de partera en el que se inició hace más de cuarenta años.

La misma fórmula es la que ahora ejerce en la práctica del cultivo del traspatio para lo que recibe asesoría técnica de la Universidad Intercultural de Oxolotán, aprendiendo a elaborar y utilizar productos amigables con el medio ambiente como los biofertilizantes.

Y es de las mujeres que luchan para llevar un plato de comida a los hijos y conseguir algo de dinero para mandarlos a la escuela. La conocí durante la presentación en Villahermosa del primer ecotianguis que se realizaría el tercer domingo de febrero en Oxolotán, poblado de Tacotalpa, Tabasco. Durante ese acto, dejó claro que el suyo es un corazón zapatista.

Cuaderno de papel estraza

Yo nací el 23 de septiembre de 1961, en Buenos Aires, ranchería de Oxolotán. Yo de lo primero que empecé a trabajar fue a dar de comer a los hombres en un rancho, y después fui a otro racho y hacía lo mismo, y así, pero yo quería hacer algo en mi vida.

Después de eso, cuando el gobierno ofreció, me capacité de partera o algo así, quería ser enfermera pero no lo pude lograr porque en mi familia fuimos diez y mis padres no tenía nada.

En esos tiempos eran difíciles porque yo iba a la escuela, no me avergüenza decirlo, con cuadernos que mi santa madre que aún vive hacía con el papel que envolvían el pan que mi Padre compraba en Oxolotán.

Ahí hacía yo mi tareíta, de ahí borrábamos otra vej todo, volvíamos a escribir y borrábamos otra vej hasta que se llegaba a acabar (el papel).

Así se me fue la vida

La cultura del traspatio para comer y resistir
La cultura del traspatio para comer y resistir

La familia con muchos hijos, la pobreza heredada, y para colmo, la comunidad sin maestro durante muchos años, hizo que la tabasqueña no terminara siquiera la primaria. A eso se sumó la decisión paternal que atajó el sueño de la joven que era en aquellos entonces.

Algunos hermanos se sacrificaron y bajaron hasta Oxolotán pero eran puros caminitos, y no había dinero. Pues ya mi pa me dijo que ya no (podía seguir estudianto) porque ya no tenía yo nada que hacer. Así se me fue mi vida. Era mi meta ser enfermera”, dice con un tono que tiene algo de canción silvestre y risa.

-Pero aprendió  ser partera, ¿cómo lo logró?

-Me capacité con los cursos que ofrecía el gobierno.

-¿No aprendió con las abuelas de la comunidad?

-Pues sí, participaba yo con las parteras empíricas que curaban como antes: mi mamá y una de mis tías.

Le gustaba –rememora mientras sus manos juegan y rejuegan con la taza de café- aprender muchas cosas necesarias en la vida, así que aprendió a cómo atender un parto en la casa. Como le gustó el oficio y era lo más cercano a su sueño, aceptó capacitarse para ser una mejor partera con los cursos que se ofrecieron en Villahermosa.

Aprendió cuando a las mujeres se les barría la barriga

Nunca le dio miedo atender un parto difícil aunque acepta que cuando se presenta una situación delicada lo que hacen es salir en busca del médico, aunque yo la verdad no tuve una situación así hasta ahora, platica la mujer.

-¿Y es verdad que afecta la luna llena?

-Dicen. Allá cuando dicen que se está quemando la luna o no sé que, no dejamos salir a la embarazada, y cuando pasan los temblores dicen que hay que barrer la barriga de la embarazada para que no tenga mal aire. Son creencias, y sí lo hacíamos todo.

-¿Y ahora lo siguen haciendo?

-Yo la mera verdad algunas cosas sí por ejemplo que las muchachas no coman plátano guaco porque dicen que le va a venir gemelito el parto, y que tampoco no pueden comer huevo tierno porque se le va a morir todo su bebé.

Yo atendí a una hija de mi hermana que comía de todo y le decía, no lo comas, dicen los consejos que no lo comas. Es verdad o no es verdad, no lo comas. Y me constestaba: Me vale suerte, y lo comía. Pues su primer bebe nació gemelito.

-¿Y a qué edad atendió su primer parto?

-Tenía como 19 años, me decían que era la joven partera. Ahora muchos son ya solteros, la gente me agradece mucho porque he sabido ganar la confianza de las personas, yo prefiero la confianza y no el dinero. Tenga dinero o no tenga dinero yo ayudo a la mujer.

-¿Cuánto cobra por un parto?

-Pues yo la mera verdad no les cobro. A mí me paga con un pollito el que tiene, o lo que me quieran regalar el que no tiene, pero no pongo precio.

Se calentaba el parto con pimienta curtida con trago

Yo quería ser enfermera, foto de Juan de Jesús López
Yo quería ser enfermera, foto de Juan de Jesús López

-¿Cómo se prepara para atender un parto?

-Ah sí, antes de irme a atender tengo que pedirme a mi Padre y a mi Virgencita, tengo que pedirle: Virgencita de mi vida voy a trabajar, así como tú tuviste en un pesebre (a Jesús) quiero que ilumines este trabajo.

-¿Y qué lleva aparte de sus manos?

-Pues allá, para atender un parto tenemos que llevar una bebida: trago con pimienta. Se muele la pimienta y se curte con trago. La muchacha se va a echar su traguito para calentar el parto, así lo dice. Y después de eso, se va a comprar un medicamento que se llama esencia coronada que también es tomada.

Pero eso era antes. También se preparaba brazas que se empataban con hojas, envueltas en un trapo, para calentar el parto, y ya. Anteriormente también se calentaban los machetes, dos machetes, para quemar el cordón umbilical para que no se infecte. Se empata al bebé y ahí se queda.

-¿Y qué hacen con la tripita del chamaco?

-Esa la vamos a enterrar en un lugar especial, que sea de tierra suave.

Cultivo de traspatio para consumo y venta

Llegó a Villahermosa para presentar los productos de sus cultivos de traspatios que venderá en el primer ecotianguis, el tercer domingo de febrero en Oxolotán, y partir de ahí cada domingo. Trajo Ñame -un tubérculo muy sabroso en el puchero-, un macito de cilantro y otro de perejil. Los presentó con humildad.

Los cultiva en el patio trasero de su casa que más bien es un pedacito que le quitó a los terrenos de la milpa de su marido. Esa es una tradición que primero aprendió de su padre y madre, cuando cultivaban para el consumo familiar, que mantuvieron gracias a varios programas de ayuda cuando el gobierno les obsequiaba hortalizas, y que ahora, con la asesoría de los especialistas de la Universidad Intercultural producen para consumo familiar y para vender.

Nos enseñaron cómo hacer para que se dé mejor y más sabroso.

Para doña Delia Gómez Gómez la siembra del traspatio va de la mano de los hijos y los nietos: se casó a los 17 años y cuando cumplió los 18 recibió a su primer hijo, en un parto casero atendido por su mamá. Ha procreado cuatro hijos: tres varones que se dedican al cultivo y el taller mecánico y una mujer.

El ñame es como una raíz que tarda un año para ser cosechado, además de que es muy codiciados por animales que escarban y se lo comen, y nos hacen maldad. Pero ya está enseñando a sus nueve nietas a cultivar y vender todo lo que cultivan.

Además del Ñame, el cilantro y perejil, en el patio de doña Delia  se cosecha el plátano, el frijol pelón, cebollín, caña, chícharo, chaya, quelite, y algunas plantitas medicinales como la calaguala, pie de víbora, y otras cosas que le piden sus clientes habituales de la ciudad.

-¿No elabora alguna artesanía?

-No, yo cuido la casa, cultivo el traspatio, atiendo las mujeres, y cuido a mi marido.

-¿No se la muerto algún bebé?

-No, no. Gracias a Dios no ni espero que pase.

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.