En las manos y rostro del ladrillero tabasqueño Natividad Ramón Tosca se grabaron con fuego del horno las huellas del esfuerzo vital, ese que inicia a las tres de la mañana sin dulzuras, pecho abierto hacia un oficio con el que ha conocido grandes temporadas de éxitos como cuando vendía miles de ladrillos diarios en la región y también de inmensos descalabros.

Don Natividad Ramón, nació el 2 de noviembre de 1936. A los doce años cuando empezó a trabajar en una galera de su padre donde conoció el oficio del ladrillo, foto de Juan de Jesús López
Don Natividad Ramón, nació el 2 de noviembre de 1936. A los doce años cuando empezó a trabajar en una galera de su padre donde conoció el oficio del ladrillo, foto de Juan de Jesús López

Es reconocido por la factura en la quema de sus ladrillos pero también porque, como todo hombre que conoce su trabajo, se ha tomado el tiempo para hacer sus propios diseños como el macizo de más de dos quilos que tiene el tamaño de un block.

Son ladrillos para toda la vida pero tienen un problema, estos ladrillos no se pegan con cemento porque los revienta, estos ladrillos se tienen que pegar con barro pa que amarre, y van a durar una vida. Primero te mueres.

Son ladrillos de un hermoso color naranja, tienen el rastro del raseo de las manos y tienen la consistencia de los objetos antiguos que recuerdan las casonas antiguas, las pirámides, y el empobrecido paisaje mágico de un cuento de Juan Rulfo.

Sin embargo los días están contados para el oficio del ladrillo y hasta para don Nato. Se acabó el coco, llegó el block y los últimos ladrilleros como don  Nato son muy viejos. El pesado oficio no atrae a los jóvenes. Por otro lado, el block es más fácil de hacer, es más barato y es el que consume el mercado de la construcción.

Y lo sabe. Antes hacía hasta dos quemas de tres mil a cinco mil ladrillos a la semana y tenía más de seis personas trabajando y tres volteos para repartir desde Macuspana hasta Huimanguillo. Ahora está solo y hace una quemada cada quince días.

Por eso, en lo que llegan a comprarle sus ladrillos se dedica a la milpa en uno de sus terrenos cercanos a la galera que tiene en la comunidad de Taxco, Nacajuca. El horno está cargado con más de tres mil ladrillos y quinientas tejas.

El ladrillero es de piel oscura, de grandes surcos en el rostro y cabello cano pero esponjoso cuando se quita la gorra que tiene estampada el nombre del aspirante a gobernador pricolor que perdió en las elecciones del 2012.

-La uso para que no me critiquen los de aquí –dice como por no dejar, con aire de malicia, pero lo cierto es que es reconocido como pejista de corazón.

Toda la figura de don Nato, igual que la galera y el horno, tiene el hollín de la leña

Don Nato tiene toda una vida dedicada a dos elementos ancestrales: el barro y el fuego, foto de Juan de Jesús López
Don Nato tiene toda una vida dedicada a dos elementos ancestrales: el barro y el fuego, foto de Juan de Jesús López

Más acá de eso, la gorra tiene mucho que ver con otra gran pasión de este hombre de la Chontalpa: el béisbol. En el béisbol alcanzó también sus glorias y de hecho fue manager del equipo del municipio y ganó la liga estatal.

La sola mención del tema le cambia el rostro y la mirada se va tras los pensamientos de aquellos años cuando el rey de los deportes era el rey de los deportes y los pasearon en hombros por la plaza principal y la fiesta duró dos días con sus noches y se tiraron muchos cuetes.

En el saludo se sienten sus manos pesadas como rocas, con dedos rígidos y gruesos, tienen una textura de terrón. Las mangas de la camisa de un azul raído pero intenso llegan hasta el codo y dejan ver unas poderosas venas en sus manos.

En los pantalones desgastados no se puede adivinar el color y calza unas chanclas pata de gallo que se mantienen sujetas gracias a unos hilos de henequén. Cuando platica, sus manos  hablan también.

Toda la figura de don Nato, de pies a cabeza, al igual que el techo de la galera y la pared del horno, tiene el hollín de la leña, el ambiente terroso, y una vida imposible de conocer en una sola plática. Los recuerdos tienen su propio flujo y van y vienen en varias corrientes subterráneas.

-¿Cuánto le cuesta el camión de tierra?

-Como seiscientos pesos.

-¿Y cuántos ladrillos salen de eso?

-Como tres mil ladrillos.

-¿Y en cuánto vende cada ladrillo?

-En dos pesos.

Después de que llega la tierra el paso que sigue es el batido que se hace con la ayuda de una bestia: agua, tierra y arena. El día que prepara el lodo se levanta a las tres de la mañana para aprovechar al máximo la parte fresca del día y las once de la mañana, termina. Acomoda por camas los 3 mil ladrillos que caben. Cierra el horno con barro y ladrillo. Se hace la quema. El horno tiene cuatro entradas y por todas hay que acomodar la leña dos días enteros.

Don Natividad Ramón Tosca tiene 81 años, nació el 2 de  noviembre de 1936. A los doce años cuando empezó a trabajar en una galera de su padre donde conoció el oficio del ladrillo sin embargo, fue hasta cuando recién “juntado” con su esposa que puso su primera galera con horno.

“Ves esa casa de la entrada, tiene más de cincuenta años y la teja del techo la hicimos nosotros. Pero  a mí no me enseñaron, yo aprendí viendo cómo se hacía y luego hice yo mis moldes y aprendí a conocer el barro”.

He trabajado cantidad en mi vida pero nunca para acumular riqueza

De la boca oscura del horno salen ladrillos de un hermoso color naranja, fotos de Juan de Jesús López
De la boca oscura del horno salen ladrillos de un hermoso color naranja, fotos de Juan de Jesús López

Ha trabajado toda su vida y ha conocido muchos oficios. Antes de ser ladrillero fue chofer, contratista,  beisbolista,  y antes de todo eso se enlistó para salir del país como mojado pero su madre lo detuvo y lo llevó a un taller de mecánica para que aprendiera el oficio que siempre había querido.

-¿Con tantos años no se ha enfermado?

-A mí no me duele nada, nunca me he enfermado.

-¿Y cuál fue la cantidad mayor que alcanzó  a producir?

-No, no, hubo un tiempo que vendí en cantidad, había gente a la que le vendí más de 120 mil ladrillos. Todas las construcciones que están por el reclusorio se hicieron con ladrillo salido de aquí, hace 10 meses me pidieron 30 millares para las Choapas. Con el gobernador Wade yo trabajé el ladrillo de las construcciones en los pueblos indígenas y en aquel tiempo me dieron un cheque por 800 pesos, eso era un dineral: quería un millón de ladrillos cada dos meses. Yo no podía hacer tanto así que me fui a Jalapa donde había como 30 galeras que quemaban ladrillos. Compré camiones de volteo nuevos, de agencia, para repartir, y cuando llegaba, ya me estaba esperando la gente así. Pero como se paró el trabajo y como no quería deudas devolví todo. Un día me llamaron y me dijeron que ya no se iba a comprar ladrillo porque el block era más barato, así que empecé a entregar block.

-¿Cómo cuántas galeras habían en los mejores tiempos del ladrillo?

-Aquí en la zona había como unas treinta galeras, yo le traía cáscara de cocos a todas desde Chiltepec, al principio la regalaban pero como habían tantas unos empezaron a pagar para apartar y así empezó a subir el precio: la camioneta se pagaba a cinco pesos, luego 10 pesos y subió tanto que se llegó a dar 300 pesos por la camioneta cargada, ahora ya no hay.

-¿Y quién va a seguir después de usted haciendo ladrillos?

-Mira yo aquí estoy haciendo solo por encargo, a veces me ayudan, pero ahora todo lo hago yo solo. Ya nadie quiere hacer ladrillo porque es un trabajo muy difícil y no lo quieren pagar bien.

-Fue contratista de PEMEX, tuvo muchas galeras y vendió miles de ladrillos, ¿qué pasó son todo eso?

-He trabajado cantidad en mi vida pero nunca he trabajado con la ilusión de acumular riqueza, nunca en mi vida ilusioné con un carro de lujo, eso no me gusta. Tengo muchas cosas malas pero también tengo muchas cosas buenas, no voy a reuniones y creo en Dios pero no voy a la iglesia. Todo el conocimiento que tengo lo tengo por experiencia que me ha pasado.

-¿Y cuántos hijos tiene?

-Yo tuve mala suerte negro, porque, precisamente esa es como quien dice mi derrota con mi mujer tuvimos nada cuatro hijos… y a uno me lo mataron. Fue por aquí por el borde, lo tiraron de la barandilla. Estudiaba en la Normal pero él lo que quería era ser artista, siempre estaba con su guitarra. Se fue a bañar con unos amigos y lo tiraron.

-¿Cuántas veces se casó?

-Yo nada más una vez. Tengo muchas cuentas pendientes porai pero solo me casé una vez.

Yo no era tan mal parecido, andaba bien vestido y todo, y cuando joven como era chofer de los camiones que iban a Villahermosa pues conocía  a mucha gente y tuve mis problemas pero eso es independiente. A mi mujer la traté bien.

Este texto fue publicado el 9 de septiembre de 2013 en Diario de Tabasco, las fotos fueron tomadas en el horno de don Nato, en Taxco, comunidad de Nacajuca, Tab., México.

 

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.