Justo después de la primera mitad de noviembre se realizó en Tabasco el Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste. La celebración visual ocurrió del viernes 18 al domingo 20 de noviembre en el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara: la muestra ocupó la planta alta del recinto y se imprimió un catálogo, me dejó gratos recuerdos, vivencia creativa y también me provocó muchas preguntas frente a sus descalabros que no se ven por esa actitud de positivismo institucionalizado por falta de crítica que anula las opciones que generan conocimiento y diálogo.

4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste celebrado del viernes 18 al domingo 20 de noviembre en el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara. Villahermosa, Tabasco.
4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste celebrado del viernes 18 al domingo 20 de noviembre en el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara. Villahermosa, Tabasco.

Tuve la oportunidad de participar junto a 19 autores de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, y -por supuesto- de Tabasco, que ocuparon la mayoría de los asientos. Participé con mi trabajo: Cuando ocurre lo que mira el que vive, compuesto por tres polípticos fotográficos impresos sobre papel algodón de 18 X 100 cm, seleccionado a través de la curaduría realizada por la maestra Vanessa García Lembo. En la presentación de la muestra colectiva: los polípticos tipo folleto plegable fueron acompañados con una caja de madera porta-fotos adaptada para la ocasión. La presentación museográfica fue más bien objetual, para ver sobre la mesa que sobre el muro. Debió de incluir el elemento principal de la serie fotográfica: la piedra fracturada con su diadema visionadora y un pequeño video time-lapse elaborados al alimón con el joven Joaquín de Jesús López. Aunque también pensé que sería demasiado reiterativo y sólo presenté parte del conjunto.

Me pidieron un texto sobre el tema pero no se incluyó. Este es otro asunto de vital importancia que en Tabasco pasa desapercibido porque los autores visuales no siempre tienen autosuficiencia ensayística. El pintor Hugo Lugo –autor invitado a la muestra del encuentro de artes visuales sureña-, considera que la obra no necesita explicación sin embargo echó de menos el texto con el que acompaña el trabajo que presentó. Por experiencia sé que un texto museográfico es un arma de doble filo porque si el autor no tiene fuertemente dominado el concepto o por lo menos conocido y explorado su asunto: lo que se dice entra en contradicción con lo que se ve. Finalmente un texto que acompaña una obra no explica, presenta desde otro sistema discursivo la misma idea.

Cuando ocurre lo que mira el que vive se gestó en el Diplomado de Producción Visual Máquinas Deseantes que imparte el maestro César Holm en la casa de formación visual independiente CUCAYO, que dirige y fundó en Tabasco la fotógrafa América Rocío. Gracias al deseo de aportar y la generosidad, América Rocío me ofreció la oportunidad de ser uno de los becarios en CUCAYO, gesto que devuelvo con mi esfuerzo creativo. En ese contexto, desde febrero pasado he venido afinando parte de mi producción creativa actual con la lectura guiada de postulados filosóficos y teoréticos. Más acá, mi trabajo nació bajo el pretexto de un ejercicio sobre los paraísos temporales con que se alude a esos deslices, aprehensiones, fluctuaciones evasivas y otras cavilaciones narrativo-imaginativas de la memoria que ocurren cuando estamos sin estar en algún cualquier lugar. Algo parecido a lo que Michel Foucault llamó Heterotopías pero visto desde la perspectiva de la memoria.

A quién no le ha ocurrido que mientras espera el taxi bajo un sol apocalíptico de 40 grados -en Tabasco, con sensación de 47- se imagina que está bajo la sombra generosa del caidizo de la casa de la abuela donde pasó los mejores años de la infancia y, siente el imperioso deseo de abandonarlo todo y salir en busca de ese paraíso. Pero en mi caso, antes que contar anécdotas de la escurridiza memoria, mis petrofabulaciones hablan metafóricamente de lo que sucede en la cabeza del imginante-creador cuando ocurren esas historias poderosas que irrumpen y nos marcan, que dejan una huella, una fractura o cicatriz que nos convierte en otro. Por ejemplo la lectura de una novela, una película o la simple charla de una señora que nos platica como si nada el drama vital que la destroza mientras vamos en el transbús rumbo al trabajo. Todas esas fabulaciones que en el fondo no son más que una aspiración de la memoria. La memoria fabuladora -al agregar historias a nuestra historia- agrega tiempo a nuestro tiempo, un deseo poderoso contra la inevitable disolución final y ser un nombre atado a ningún recuerdo.

Uno, esa elipsis del yo, no es mucho sin el diálogo, sin la amistad, sin la complicidad creativa. En el trance de los ajustes conté con el apoyo de dos amigos queridos: la fotógrafa Miradelly Marín Amézquita y el pintor Miguel Obrador con quienes platico y confronto ideas y el apoyo de mi hijo Joaquín de Jesús que hizo suyo el proyecto y aportó manufactura y colaboraciones técnicas en mucho del trabajo que apenas se ve. Debo decir que el trabajo incluye elementos que forman parte de mi memoria afectiva, algunos objetos que aparecen en la serie, por ejemplo la figura del ojo que fue elaborado por Joaquín cuando era muy pequeño, lo atesoré en esos entonces sin saber para qué. Cuando llegó el momento sólo fui cosiendo alrededor de mi idea los elementos, objetos, lecturas y recuerdos que tenía a la mano.

De los autores que presentaron fotografía o parten de la fotografía y tienen en la fotografía un punto de anclaje creativo o dispositivo, me gustaron los trabajos de Hugo Lugo, Elena Martínez Bolio, Jesús Valentín Olguín e María Isabel Ruiz Monzón. Sólo pude platicar con Lugo, me gustó su poética metafórica de unir sistemas simbólicos diversos donde el lápiz –objeto- se queda con la espina de la rosa -que dibuja- y se quiebra, su poética conceptual de colecta y apropiación de recuerdos -y sus extravíos- que a través del arte y el azar se desplazan y buscan su destinatario común que somos todos y ninguno. Su conjunto Postal encontrada y políptico presentado en la muestra del encuentro, me recuerda aquellas botellas con mensajes lanzadas al mar o las cápsulas del tiempo de la nave espacial Voyager. Con reservas -estoy citando de memoria-, platicaré lo que escuché del propio autor: En un viaje que realizó a Lima, hace cinco años, se encontró con una postal en un tianguis donde una mujer escribía palabras reconfortantes a otra en 1971 cuando ocurrió un temblor en la capital de Chile. Las palabras y la imagen conmovieron –como réplica de aquella historia anónima con muchos hilos sueltos- al pintor, que reprodujo a partir de fotos encontradas en internet y conservando el formato postal, el mismo paisaje en diferentes épocas del año y desde diferentes perspectivas, paisaje que ahora está devastado y contaminado. Y no solo eso, averiguó sobre los diferentes sismos en esa ciudad y reprodujo el zumbido sísmico en el audiovisual. Se topó con una historia que lo había convertido en otro y creó una fisura en su memoria y la del espectador.

Pero… confieso que el resultado general del  4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste me dejó emociones encontradas. Si bien la selección, la participación en la muestra y la convivencia en dos de los tres talleres: el que ofrecieran Hugo Lugo e Iker Vicente, resultaron gratificantes, un breve análisis detenido demuestra que el encuentro cumplió inevitablemente con la inercia y desvalorización de sus contenidos que se ha constatado desde el primer encuentro. Hubo falta de rigor, se presentaron los mismos de siempre -que solo llegan a sociabilizar en la inauguración y clausura-, y una visión condescendiente en la curaduría, tanto que incluso pongo en duda mi propia participación. Se imprimió un catálogo con edición medianera –el diseñador fue incapaz o no quiso resolver problemas elementales de edición- e impresión descuidada. La asistencia fue tan pobre como evidente las deficiencias mentales de varios de los asistentes con reflexión anquilosada e incapacitados para las nuevas tensiones y experiencias estéticas, caos y retos de los procesos que plantea el arte contemporáneo. Amén de que faltaron mesas de discusión o conversatorios como le llaman ahora ¿Por qué no vino la curadora a Tabasco para que pudiéramos conocer sus criterios de selección y estética ejercida?

El grabador Miguel Obrador, foto de Juan de Jesús López
El grabador Miguel Obrador, foto de Juan de Jesús López

El maestro Miguel Capellini escribió un comentario que retomo. Conociendo el trabajo de varios de los seleccionados, la pregunta que salta es: ¿con que criterio de contemporáneos fueron seleccionados los autores de la muestra? Agregaría que el encuentro resultó una “selección sin rostro válido de contemporaneidad (…), una tendencia facilona en el sentido postmodernista de aceptar todo, porque todo al hacerse con pretensiones simbólicas, ¡ya tiene patente de ser arte!

“Y los que miramos tenemos que hacer el trabajo que la curadora no hizo, pero sin las posibilidades que si se le dieron a ella de decidir qué colgar y qué no, qué catalogar y qué no ¡Es lo que hay por estas tierras y sale! ¡Curaduría, gastos y honorarios incluidos! La justificación básica del encuentro que es su curaduría, ¡no se cumple!, y esta curadora -que no puso ni una curita- nos la quiere pasar como una temporalidad estética que se entrelaza con esa esencia (el entorno natural). A cabrón, pues eso mismo hacen los de cualquier lado porque no queda más remedio que vivir entre el entorno, o bien, no supo decir [que los sureños producen de acuerdo] con una visión idílica de su extinta naturaleza, pero ni siquiera eso, es una generalización válida para ésta exposición”.

Aspecto general de la muestra del encuentro, foto de Juan de Jesús López
Aspecto general de la muestra del encuentro, foto de Juan de Jesús López

Alguien del público que me pidió no decir su nombre me comentó: No es ningún mérito estar seleccionado en el Encuentro pero para quienes lo hacen por primera vez, significa mucho porque les aporta confianza. Antes había leído un texto del escritor Fernando Nieto Cadena, quien señalaba que, los creadores son corresponsables de la situación. Negarse a participar por la presunta falta de desprestigio de este encuentro es una complicidad por omisión.

El descalabro se veía venir desde que la fecha de cierre de la convocatoria se extendió varios días más allá de lo contemplado. Los rumores señalaban que se debía a la poca participación por falta de promoción en los estados vecinos. Muchos se quedaron sin participar pero el gran ausente del cuarto encuentro fueron el análisis, el diálogo con propósitos reflexivos, mesas de lectura de proyectos, conversatorios entre los autores y de frente al público para generar conocimiento.

Por lo demás fueron tres días divertidos en el taller del maestro Iker Vicente. El Instituto (IEC) se esforzó y puso los materiales sin falta. Fabulamos y creamos bichos extravagantes de cartón, móviles de cosas que colgamos bajo los árboles y danzaban en el aire, y transformamos objetos. Yo le puse una cresta como vela de barca china a mi garabato llamado Garulla y Joaquín de Jesús hizo un pez diminuto. Si algo agradezco al 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Visuales Sur-sureste celebrado en Villahermosa este noviembre 2016, es que, más allá de sus pifias y desdoros de la muestra resultante y la participación –sin esfuerzo, sin honestidad intelectual y creativa- de los artistas chocos, es que, al menos los que participamos: fuimos otros. En esa provocación de crear cosas inútiles, me reencontré con mijojijo, conocí personas, confirmé amigos, y fuimos otros en el reino de la imaginación que vienen a ser los mejores antídotos contra la barbarie de los días. Así las cosas…!!

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Juan de Jesús López es escritor, periodista y fotógrafo nacido en Cárdenas, Tab., México (27 de marzo de 1967). Tiene publicado los libros de poesía Turuntuneando (UJAT/2005), de fotografía Ruega por nosotros (UJAT/2011), y de ensayo La fabulación del trópico en ruinas. Tres poetas en Tabasco (por aparecer bajo el sello del IEC/2017). Como escritor, su formación la inició en los talleres literarios de Tabasco y la continuó en el Diplomado de Literatura de la UJAT (UJAT-Sociedad de Escritores de Tabasco 1998). Sus trabajos literarios, ensayísticos y periodísticos aparecen en revistas y antologías literarias: José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda (CONACULTA/ UJAT/ 2002), Cartonistas de indias y poetas (IV Comité Regional de la CONALMEX/UNESCO/ 2002), Férido Castillo. Surco a la luz (UJAT/ 2003), Bajo la mirada de la ceiba. Artistas plásticos de Tabasco (UJAT/ 2006), Lengua de trapo. Doce relatos políticos jamás leídos en Tabasco (PACMYC/ 2006) Erase una vez un cuento. Compendio General del Cuento en Tabasco II (PACMYC/ 2010), Mujeres de miel (Gobierno del Estado/ IEC/ 2010), La importancia de llamarse Gabriela (Arqueros del viento/ 2012). Por el lado de la creación fotográfica sus estudios formales los inició en el Diplomado de Fotografía de la UJAT (UJAT 2008) y los continuó en el Diplomado de Fotografía del Centro de la Imagen de Tabasco (CONACULTA-IEC 2011). Ha participado en varias exposiciones colectivas entre las que destacan: Intromisiones (CCV/2007), Expresiones encontradas (Instituto Juárez/ UJAT/ 2009), Revolucionarios de hoy (Instituto Juárez/ UJAT/ 2010), 11/20 Muestra de fotografía contemporánea tabasqueña (Instituto Juárez/ UJAT/ 2011) y Refugio de luz. Muestra de fotografía estenopeica (Refugio de la luna/2012). En el 2012 fue seleccionado para la exposición colectiva itinerante Arte Visual 15 que recorrió su estado natal, también integró en las muestras colectivas Identidades. Intercambio de Artes Visuales Tabasco-Cuba (en 2013), y Fotografía Contemporánea F4CTORES (en 2014), ambas preparadas por la UJAT. En 2016 fue seleccionado con su políptico Cuando ocurre lo que mira el que vive. Petrofabulaciones, en el 4to Encuentro Contemporáneo de Artes Plásticas Sur-Sureste (Secretaría de Cultura Federal/IEC, 2016) Actualmente, realiza una investigación sobre la historia de la fotografía en Tabasco que se titula Miraoyo, apuntes para una cronología de la fotografía en Tabasco. En el diarismo cultural ha colaborado en las revistas culturales CasatomadA, Lunes Especial, Tierra Adentro, Gaceta Universitaria de la UJAT, Presencia, Signos de la UPCh, y en periódicos villahermosinos como El Sureste de Tabasco, Milenio Tabasco, Diario de Tabasco y Liberación Tabasco. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la primer revista literaria creada en Tabasco en 1997: CasatomadA, y en 2015 funda y dirige la revista cultural en línea puntodereunion.com.mx En 2017, cumplió 20 años de trabajo en el oficio del periodismo cultural y medio siglo de vida, pero eso, ya es otro asunto.