Carta pública sobre la reubicación
del “Reloj Floral de Tabasco 2000” de Villahermosa en 2016

 Lic. Francisco Peralta Burelo, Primer Concejal del Municipio de Centro.

Mtra. Eloísa Ocampo González, Segundo Concejal del Municipio de Centro.

Lic. José Santos Márquez Gordillo, Tercer Concejal del Municipio de Centro.

PRESENTES

Apreciables concejales. Antes que todo debo de reconocer el esfuerzo y entusiasmo con el que han venido sorteando la nada fácil tarea de gobernar el Municipio. La situación política e histórica que los puso en esta encomienda, le ha dado la razón al Pleno de la LXI Legislatura que los nombró. Hasta ahora han sido un equipo eficiente, que la mayoría de los villahermosinos hemos celebrado.

Como ustedes sabrán, con pocas cosas se puede hacer bien un trabajo, disciplina, voluntad, constancia y deseo; esto ha quedado de manifiesto, en lo que va del desarrollo de la encomienda “extraordinaria” encargada a ustedes. Más, el motivo de esta misiva, obedece a la “propuesta de reubicación del Reloj Floral de Tabasco 2000”, la que según declaración expresa del Primer Concejal: no es una obra que resolvería problemas sociales ni daría de comer a muchas gentes (sic), sí traería un gran embellecimiento a la ciudad, atractivo turístico y el rescate urbano que tanto se necesita. Apelando a este último concepto, creo que habría que pensarse mejor lo del “rescate urbano”, entiendo que en una declaración apresurada y de banqueta, se pueden tener ciertas imprecisiones conceptuales, por lo que concedo que a lo que el Primer Concejal se refiere es al “rescate del patrimonio urbano”, en este mismo sentido va mi reflexión.

Más allá, del sí es prudente o no, por un Consejo “extraordinario”, tomar decisiones que impacten y transformen la apariencia física, cultural e histórica de la ciudad, hay que detenerse en esto último, en el Patrimonio Urbano. Nuestra ciudad, Villahermosa, ha sido en múltiples formas objeto del anhelo y capricho “estético”, de los alcaldes en turno que la gobiernan, legándonos obras -que para bien o para mal- se han establecido como parte del paisaje urbano: pienso en el Parque Tomás Garrido, El puente y mirador Solidaridad, El Parque La Choca, el Parque La Pólvora, La Ciudad Deportiva, Olimpia XXI y, recientemente, el Musevi. Así mismo, el concepto “Tabasco 2000”, presentado por los arquitectos Rogelio Jiménez Pons y Manuel Santiago, en la Bienal Mundial de Arquitectura Interach 83, en la ciudad de Sofía, Bulgaria, donde dentro de 700 trabajos presentados por 85 países, éste quedó como Primer Lugar en la categoría Desarrollo Urbano y Planificación Territorial. Como muy seguramente muchos de ustedes recordarán, ya que eran funcionarios públicos, después de esto se construyó e inauguró el 20 de noviembre de 1982, por el aún presidente José López Portillo y el entonces, orgulloso de este proyecto legado gobernador, Leandro Rovirosa Wade.

El reloj "Villahermosa", patrimonio urbano, foto de Juan de Jesús López
El reloj “Villahermosa”, patrimonio urbano, foto de Juan de Jesús López

Es así como el Reloj Floral, realizado en los sesenta y que estaba entre Paseo Tabasco y Ruiz Cortines (vialidades intervenidas según el antojo “estético” de los “políticos”), fue incorporado al proyecto de “Tabasco 2000”, como una de las pocas piezas que se integró al plan de urbanización de nuestra ciudad. Hoy el Reloj Floral es parte del paisaje urbano de nuestra ciudad, volver a reubicarlo, atenta contra el proyecto original y daña el Patrimonio Urbano de nuestra ciudad. La reubicación no aporta en sí un “desarrollo turístico” ni significa un sustancial “embellecimiento de la ciudad”. Con todo respeto, esos conceptos siempre son aludidos para justificar actos y obras que en nada benefician a los ciudadanos, y a la misma ciudad. Con base a esos mismos argumentos se han construido y modificado obras que han alterado el aludido “paisaje urbano”, sin importar en nada el sentido de identidad de los habitantes del municipio.

En este sentido, creo que para llevarse a cabo una obra como ésta debe de consultarse a los amplios sectores especializados de la sociedad. Hoy contamos con academias, organismos asociados, cámaras de representación y muchos expertos que seguramente podrían dar soluciones oportunas. Y si lo que se busca es honrar la memoria de quien contribuyó a la modernización de Tabasco y la ciudad, el ingeniero Rovirosa Wade, se podría aprovechar la tan mentada construcción del nuevo Centro de Convenciones para, en coparticipación con el gobierno del estado y los empresarios, planear un concurso de diseño integral urbanístico, el cual contemple espacios para los bustos, estatuas y todos los homenajes que quieran para este destacado personaje, que creo se merece otras cosas más importantes que la simple reproducción de su efigie.

Concejales, espero lean esta carta. Misma que escribo motivado por la invitación del Primer Concejal, la cual demuestra la sensatez que dictan sus principios: “no estoy casado con ese proyecto, y si la gente no quiere no se hace. Pero habrá que ver quiénes no lo quieren: si los políticos o los ciudadanos”. Escribo como lo que soy, un ciudadano y un villahermosino más, que trabaja y paga sus impuestos. Firmo con mi nombre la misma. También, les informo que haré pública esta carta, a través de las redes sociales y páginas electrónicas, tratando que más personas agreguen su nombre y compartan la misma (tratando de que sea una expresión más, de las que ya circulan), para que así puedan tener una manifestación ciudadana sólida (sin plantones, marchas o grillas radiofónicas), de los que no queremos la “reubicación”, o por lo menos, así como se ha planteado hasta ahora, no.

Agradezco su atención y espero que pronto se dé la noticia de que han pensado mejor su propuesta y dejarán intacto el paisaje urbano de la ciudad, atendiendo a la aceptación de este elemento como parte de la iconografía e identidad de nuestra querida capital: Villahermosa.

Atentamente,

Mtro. Luis Alberto López Acopa

 

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Luis Acopa. Nació vivo en Villahermosa, Tabasco. Estudió la Licenciatura en Historia y la Maestría en Ciencias Sociales en la UJAT. Presentador, moderador y encarretador de almas para proyectos literarios de investigación ortodoxa y experimental. Compilador y autor de Érase una vez un cuento. Compendio general del cuento en Tabasco, tomo I y II, trabajo que reúne por vez primera el acervo narrativo en el Estado. Desde 2005, labora para el Fondo Editorial Universitario, adscrito a la Dirección de Difusión Cultural, donde ha editado más de 100 libros académicos, literarios y de arte. Actualmente es Jefe del Departamento Editorial Cultural y Profesor del Centro de Desarrollo de las de la UJAT.