Una tarde de hace muchos siglos el adivino griego Tiresias sorprendió a sus excelencias olímpicas, la diosa Hera y el gran padre Zeus, con una respuesta que cimbró el reino y confrontó a las deidades: el hombre experimenta una décima parte del placer que la mujer. Lo anterior fue dicho por el ancestral jefe de asesores cuando Hera y Zeus lo consultaron sobre el tema del placer en sus súbditos, y su respuesta acarreó de inmediato una contrariedad en los dioses por lo que ella, indignada, lo castigó arrancándole los ojos.

De acuerdo con los pocos allegados –quienes pidieron no mencionar su nombre por temor a las represalias de sus majestades- señalaron que la repentina extracción del globo ocular sucedió en las vísperas de la celebración del Día del amor y la amistad, pero que el máximo jerarca griego, Zeus, lo compensó otorgándole el don de la profecía al hombre que ya era ciego, y una larga vida en compañía de sus hijas.

Ese pudiera ser el mito griego platicado desde la perspectiva periodística sobre lo que sucedió a Tiresias, uno de los dos adivinos más célebres de la ciudad de Tebas: el otro fue Calcas. El adivino fue hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, y a su vez padre de dos hijas llamadas Manto y Dafne.

Tiresias aparece en todos los fragmentos mitológicos relacionados con Tebas, desde la época de Cadmo hasta la expedición de los Epígonos: fue Tiresias quien aconsejó que se entregara el trono de la ciudad al vencedor de la Esfinge.

Entre sus revelaciones más importantes están las que condujeron a Edipo a descubrir el misterio que rodeaba su nacimiento y sus involuntarios crímenes. También aparece este adivino en el Canto XI de la Odisea, donde el héroe Odiseo, con el fin de averiguar las circunstancias en que se desarrollará su regreso a Ítaca, viaja hasta el infernal Hades para consultarlo.

Tiresias, grabado antiguoDe acuerdo con el mito, Tiresias era ciego desde joven, también por haber coincidido en otro mal lugar y mal momento con la hermosísima pero intransigente diosa Atenea. Según las versiones, una de ellas dice que su ceguera fue causada por la diosa Atenea que lo castigó por haberla sorprendido mientras se bañaba.

Pero, ¿cómo fue que Tiresias sabía que la mujer estaba mejor dotada por la naturaleza para disfrutar de los placeres sexuales? En su magistral obra Las Metamorfósis, el escritor el latino Ovidio, narra que Tiresias pasó por un periodo de transexualidad.

En cierta ocasión, cuando era aún joven, Tiresias sorprendió a dos serpientes mágicas apareándose. Como un gesto inocente o curioso las separó con una vara y, a raíz de esto, se convirtió en mujer. Siete años más tarde, Tiresias volvió a ver a las mismas serpientes en las mismas circunstancias, volvió a golpearlas con una vara para separarlas y al hacerlo, se convirtió nuevamente en varón.

Esta experiencia única hizo que Zeus y Hera recurrieran a él como árbitro en una disputa sobre quién experimentaba más placer sexual en el reino mundano: los hombres o las mujeres. Cuando Tiresias afirmó que el hombre experimenta una décima parte del placer que la mujer, Hera, muy indignada, lo castigó dejándolo ciego. Zeus, sin embargo, le otorgó el don de la profecía y una larga vida.

El significado esencial de la figura de Tiresias reside en su papel de mediador. Según los analistas, gracias a sus dotes proféticas media entre los dioses y los hombres, pero por su condición andrógina lo hace entre hombres y mujeres, en tanto que, por la excepcional duración de su vida, es un mediador entre los vivos y los muertos.

El personaje reaparece en la literatura europea en su doble carácter de profeta y de andrógino desde el Edipo rey de Sófocles (425 a. C.) hasta nuestros días. (Para ver más, aquí https://juntoalbosque.files.wordpress.com/2009/04/dioses-y-heroes-de-la-antigua-grecia.pdf y aquí http://mitosyleyendascr.com/mitologia-griega/grecia31/ y aquí https://www.youtube.com/watch?v=9y8NwcLliKU)