Algunas otras veces y con gusto, he contado episodios de mis pasos por la universidad cuando estudié el posgrado de literatura. Ahora, con placer como pretexto memorístico, porque fue allí donde escuché y leí, por vez primera, el nombre de Fernando del Paso y su Palinuro de México, en conjeturas verosímiles de Alberto Vital, libro publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un libro de cuyos ramajes se desprenden hojas teóricas de la recepción literaria, hojas didácticas de la literatura, y las de la elaboración de exámenes para evaluar la comprensión de textos de literatura mexicana. Una asignatura pendiente de leer la novela de Fernando, guardada en los anaqueles del árbol de mi mente, que tomé más tarde para formar parte de los Senderos del infinito, cuya publicación es la más reciente de quien escribe estos esbozos introductorios, de lo que creo debería de llevar por título Yo soy un hombre de letras en lugar de Amo y señor de mis palabras, artículos, discursos y otros textos sobre literatura de Fernando del Paso-Palinuro. Porque este ensayo es una joya, de una belleza estilística nada comparable con los otros textos que estructuran la arboleda del libro más reciente de del Paso. Por ejemplo: el ensayo titulado, “La novena del futbol”, es un muy buen texto lleno de humor e ironía; “La novela que no olvide”, nos habla acerca de la novela histórica, que en sus mejores manifestaciones —nos dice Fernando—, no inventa: interpreta y clarifica; “Carta a Juan Rulfo”, es un texto, dentro de otras cosas, verdaderamente modelo cognoscitivo de la funcionalidad de los signos de puntuación para saber redactar: Dar ritmo, fluidez y por lo tanto musicalidad a los textos:

“Cabrera Infante, ¿te acuerdas de él, decía en un libro: <<Le soy fiel a mi memoria, aunque mi memoria me sea infiel>>”

Por su parte, en el ensayo el futuro de la cultura en México o [Presente de lo que debe ser la cultura de hoy], del Paso-Palinuro-del Paso, nos subraya una función de primerísima importancia humanística como es la cultura:

“No iré tan lejos así como para atreverme a definir el concepto <<cultura>>. Me atengo a Samuel Ramos, quien en El perfil del hombre y de la cultura en México nos dice: <<La idea más vulgar consiste en definir —la cultura— como un saber puro. Se desconoce la noción de que es una función del espíritu destinada a humanizar la realidad>>. En otras palabras, la cultura no es —o no sólo— acumulación de conocimientos. La cultura tampoco es nada más creación y acumulación de objetos culturales. A este respecto nos señala Spinoza, citado por Ramos, que existe una cultura ya objetivada en obras, y una cultura en acción. Esta cultura es la que debe hallar, dice Ramos —o intentar hallar, digo yo—, el sentido de la vida humana y tratar de responder, aunque sea imposible, preguntas como: ¿cómo debo vivir?, ¿cómo debo amar?, ¿cómo debo morir?

El saber concreto, continúa Ramos, es lo que menos debe interesarnos de la cultura. Lo que para México es de una importancia decisiva, es aprender de la cultura lo que en ella hay de disciplina intelectual y moral: [ésta] debe ser la finalidad más importante de la educación superior en México…>>, añade Ramos…”

Por supuesto que este texto me recordó, como siempre, que soy un hombre de pendientes, que hay un asuntito en mi biblioteca al cual debo volver, y retomar la lectura abandonada de El perfil del hombre y de la cultura en México, de Samuel Ramos dejada en la página de no me acuerdo.

Pero decía, Yo soy un hombre de letras o el poder de las letras, es un ensayo de una belleza estilística, cautivante y motivante. Emancipador, por su temática. Por el planteamiento de preguntas que tienen que ver con la poética de un escritor-poeta-escritor. Como, por ejemplo ésta:

“¿Somos entonces los poetas, los escritores, nada más que juntadores de palabras, palabras en hilera que se convierten en renglones que hacen párrafos, párrafos que llenan páginas, páginas que forman libros?

Parecería que sí si pensamos, como Mallarmé, que la poesía no es cuestión de ideas, sino de palabras…

Parecería que no, si coincidimos con Ernesto Sábato, quien nos dice que uno de los problemas capitales del escritor es la tentación de juntar palabras para hacer una obra…“

Sin embargo, debo agregar, no se trata de juntar por juntar palabras. Se trata de saberlas juntar para contar historias (trátese del género que sea) e inclusive una sola historia, de múltiples formas, siguiendo a Raymond Queneau y Fernando del Paso, quien sintetiza con respecto a la polifonías de contar: “la atmósfera y el carácter de cada versión son distintos”.

O, esta otra pregunta importante:

“¿Por qué el poeta ha adquirido esta desmedida, desproporcionada, absurda importancia? Porque se le supone dueño de la palabra…”

A lo cual Fernando del Paso argumenta en términos del fin y el medio del acto de crear, para dar respuesta a ésta. Sobre todo este último como una forma de alcanzar dinero y fama.

Veamos un ejemplo-verso de Shakespeare, citado por el escritor-poeta-escritor, llamado para mí, Palinuro:

                        So long as men can breathe, or eyes can see,

                        so long lives this, and this gives life to thee[*]

En contraste con este médium, señalado por Walter Muschg en voz de Fernando del Paso; como excepción, verbi gracia: Chaucer; “quien en la Casa de la Fama, describe a ésta como una diosa injusta que con frecuencia eleva a los incapaces y olvida a los dignos. Al lado de la Casa de la Fama está la Casa de los Rumores, llena de gente que produce un ruido ensordecedor. Con estos rumores se alimenta la fama.”; sin embargo, el entorno de la realidad de Fernando del Paso hace que éste se incline por la celebridad del poeta-escritor-poeta, atendiendo a su destino.

Dicho de otra forma y parafraseando al filósofo francés, Jean Paul Sartre: El hombre es célebre aunque no lo quiera:

“La celebridad (nos comenta Fernando del Paso), puede, entonces, no sólo ser legítima, y legítimo el deseo de alcanzarla, sino también bienvenida y, hasta cierto punto, inevitable, como ocurre siempre que la obra de un artista es apreciada por un gran número de personas. Le corresponde al poeta sobrellevar su fama con elegancia y discreción, sin olvidar que los extremos se tocan: peca sin duda de gran arrogancia el que presume ser el más humilde de todos.”

ISIDORO VILLATOR (Villahermosa, Tabasco, 29 de diciembre). Poeta y ensayista. Publicado los libros de poesía: Piel de cristal (1999), Espiral de polvo humano (2004), Pequeñas cuerdas en el estanque de los trampantojos (2010) y los libros de ensayo: Los senderos del infinito (2015), Literatura, educación y libertad (2010) y La literatura: Una propuesta para la formación del valor de la libertad, publicado por la editorial académica española (2013). Antologado en los libros de poesía: Una muestra de poesía tabasqueña contemporánea. Editorial LITERATURA AMERICANA REUNIDA, Chile. (2011), Antología de poetas tabasqueños contemporáneos”,   Tomo II, Colección CARLOS PELLICER, Editorial UJAT, México. (2006) y Poemas de hombres cotidianos. Biblioteca La Atenas de Tabasco, H. AYUNTAMIENTO DE CUNDUACÁN 2004-2006, México. Publica eventualmente en su blog: Hipernón. En 2005, el proyecto de libro Pequeñas cuerdas en el estanque de los trampantojos se hizo acreedor de la Beca FECAT, en la categoría de creador con trayectoria y, en 2013, el proyecto de libro Los senderos del infinito se hizo acreedor de la Beca PECDA (Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico) dentro de la categoría Creadores con Trayectoria, bajo la disciplina de ensayo. En imprenta, bajo el sello editorial del Gobierno del Estado de Tabasco, el libro de poesía Algo ha sucedido en el desierto de una ciudad extraña.

[*] . Mientras respiro y vivo, /siempre vivirás… [Disculpe la moslestias que esto pueda ocasionar; pero esto es una traducción super arcaica.

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El escritor Isidoro Villator nació en Villahermosa, Tabasco, México, el 29 de diciembre de 1959. Es Ingeniero Electricista por la UJAT y Profesor Investigador en esa misma casa de estudios. Inició su carrera literaria con el libro de poemas “La piel de cristal” publicado en 1999 por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT). A la fecha, tras 16 años de trabajo acumula tres poemarios, junto al que ya se mencionó, están: Espiral de polvo humano (2004) y Poemas de hombres cotidianos (2005), además, tres libros de ensayos. De estos, el último se titula “Los senderos del infinito” impreso bajo el sello de la Máxima Casa de Estudios de Tabasco.